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viernes, 31 de octubre de 2008

Estreno Mundial de Ópera Santa Anna




La Secretaría de Cultura del Distrito Federal presenta la obra Ópera Santa Anna, donde el escritor mexicano Carlos Fuentes se estrenará como libretista de ópera. La presentación mundial será el 20 de noviembre en el Teatro de la Ciudad en el marco de los festejos por su 80 aniversario.

Elena Cepeda, titular de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, comentó en conferencia de prensa: “Tendremos la fortuna de que este recinto, construido para la ópera hace 90 años, se engalane con el estreno mundial de esta obra, la cual consta de un acto con cinco solistas principales, un coro de 16 voces, la participación de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, 14 bailarines y la presentación de un grupo folclórico”.

Posteriormente, el 1 de diciembre la obra estará en Guadalajara en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL). Al respecto, Igor Lozada, director de Cultura de la UdeG, comentó: “El proyecto se planteó en la FIL del año pasado cuando le pidieron a Fuentes qué actividades integrarían su homenaje. Uno de sus objetivos era estrenar esta obra. En el transcurso de este año diversas instituciones se sumaron a la coproducción, pero al final quien terminó concretando fue la Secretaría de Gobierno del DF”.

También agregó que la composición musical, realizada a cargo del cubano José María Vitier, está adelantada en un 80 por ciento. “Lo único que falta es la parte del grupo folclórico que también es una música que se está buscando que tenga una conjunción con la parte de la composición original pero basada en las raíces folclóricas de sones jarochos”.

Para la presentación de esta obra se cuenta con un estelar: el tenor Fernando de la Mora, en el papel de Santa Anna; Hernán de Riego, como La muerte, la soprano Lourdes Ambriz, como Inés; y las mezzosopranos Grace Echauri, La nana y Verónica Alexanderson como Tosta; acompañados por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, un coro de 16 voces y 14 bailarines y la presentación de Grupo Mono Blanco.

En cuanto al libreto, Fuentes hace una reflexión histórica sobre Antonio López de Santa Anna, su calidad humana y el contexto que lo rodea. Y aún cuando ya está hecho el texto, la directora de Artes Escénicas de la UdeG, Lourdes González, destacó que “todavía se hacen modificaciones al libreto” porque “desde que se planteó el proyecto sabíamos que uno de los retos más importantes era la composición”, para ello “José María Vitier dejó toda su agenda para dedicarse de tiempo completo para hacer la composición”.

Sinopsis de la obra

El personaje central de la obra es Antonio López de Santa Anna, once veces presidente de México, quien vive su vejez en un retiro solitario donde su mujer, María Dolores Tosta, recluta mendigos de la calle para hacerle honores al Señor Presidente de la República.

Para ello, Santa Anna y su mujer miran al pasado y recuerdan a aquel joven gallero jarocho, al héroe de Tampico, al hombre que rehusaba la banda presidencial y acabó por ocupar la silla del águila once veces.

Pero que posteriormente fue derrotado en la guerra de Texas, llevado cautivo a la capital norteamericana, derrotado nuevamente en 1848, exiliado y gallero de vuelta en los palenques de Colombia. Al final de sus días le tocó a Santa Anna ver cómo Benito Juárez echa las bases de un Estado Mexicano. Para Santa Anna, es demasiado tarde…

En general, Santa Anna resume la trágica historia de una nación con independencia, pero sin Estado.

Sobre la composición de la música

El trabajo de José Maria Vitier (1954) recoge una amplia selección de obras, pues ha escrito música para diferentes medios como televisión, teatro, cine y radio.

Muchas de sus composiciones están basadas en canciones populares o en versos de notables poetas, como por ejemplo: Bosque, Caballito, Canción de otoño, Cizaña, Cortesía Décima, Déjame tomar asiento, El aire que te rodea, Ilusión de realidad entre otras. Además, ha realizado actuaciones por todo el mundo.

Su obra creativa se ha caracterizado por una notable versatilidad, donde se combina la música de cámara y la popular, con incursiones al jazz, todo bajo un marcado acento de cubanía.

Sin mencionar que ha obtenido importantes premios como la Medalla Alejo Carpentier y la Orden Félix Varela, en 2004. En el año 2000, su CD Salmo de las Américas,
oratorio sinfónico coral, fue nominado entre los cinco mejores álbumes de música clásica al premio Grammy Latino. En su edición de 2002, Vitier fue propuesto como candidato al Premio Iberoamericano de la Música Tomás Luis de Victoria.

Con respecto a la Ópera Santa Anna, comentó al respecto: “Sin duda ha sido un inmenso e inesperado honor haber sido elegido por el maestro Fuentes para componer esta obra. El proceso mismo de la creación constituyó una experiencia enriquecedora en la que el estudio imprescindible del tema, la compleja y conmovedora trama histórica del siglo XIX mexican me depararon la emoción de contemplar como en un maravilloso fresco la impetuosa coralidad de los grandes sismos sociales junto al contrapunto de figuras destellantes e impares, como el propio protagonista de nuestra obra.”

Ópera Santa Anna, todo un reto

Según Vitier, “Fuentes nos ofreció en su libreto una visión novedosa y polémica de Santa Anna, equidistante del pedestal y de la hoguera; prefirió las preguntas difíciles a las respuestas sabidas, buscó en la persona humana aquellos matices que el personaje histórico, a veces,no deja ver con claridad. En Santa Anna, más que en cualquier obra mía anterior, me vi enfrentado a retos y riesgos inéditos. Son ellos precisamente los que hicieron de esta, una fascinante experiencia.”

Por su parte, la titular de cultura capitalina, nos asegura que “Santa Anna será una ópera muy valiosa para comprender mejor este personaje que marcó la historia de México.”

"Esperamos que sea un éxito no sólo como espectáculo artístico, sino como una celebración y homenaje que hace justicia a quien ha colaborado con su obra para hacer de esta ciudad, un lugar más cosmopolita", señaló.
Por su parte, Raúl Padilla López, director de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, mencionó que el estreno de la ópera Sana Anna, será una de las más relevantes, pues "por primera vez se llevará a escena uno de los años de Carlos Fuentes: la escritura de una ópera".
Cabe resaltar que el presupuesto para esta producción es de cerca de cinco millones 823 mil pesos, aportados entre la Secretaría de Cultura capitalina y la Universidad de Guadalajara.

Por lo que, dada la inversión que tiene el proyecto, a decir de sus organizadores, Santa Anna se presentará en el 2009 en otras ciudades de la República y algunos países.

González agregó que esta ópera mexicana tendrá calidad internacional y el objetivo es llevarla a distintos circuitos y festivales de ópera importantes.

viernes, 24 de octubre de 2008

La muerte. El espejo que no te engaña.



En el Museo Nacional de Arte (MUNAL) se presenta la exposición La muerte. El espejo que no te engaña. Se trata de una colección de obras pictóricas y gráficas que muestran las diversas maneras de representación de la muerte, desde el México virreinal hasta el siglo XX.

“No todo el tiempo se representó a la muerte con una calavera. Conforme pasó el tiempo, como en España en el siglo XIV con la presencia de la viruela negra y la peste bubónica, la gente reflexionó más sobre ella y la representó con calaveras”, explica Mariano Meza, uno de los curadores. Fue entonces que los mexicanos se apropiaron de esta representación, adaptándola.

La muestra se compone de 88 piezas entre textil, loterías, hojas, volantes, libros, reproducciones en impresión tipográfica, revistas, gacetas, dibujos, fotografías, portadas de revistas o cuentos y otros impresos, éstas forman un discurso en el que la muerte transita de lo solemne a lo festivo.



Estas piezas, procedentes de diversos acervos particulares e institucionales, ponen en cuestión los estereotipos característicamente asociados a la celebración del Día de Muertos y en el que se propone recapacitar en torno a las fuentes de las tradiciones mexicanas.

“Esta es la reflexión que hace el mexicano sobre la muerte, no sólo corporal sino también de la ilusión y del pueblo, que ya con la Revolución Mexicana el mexicano siente desolación”, explica el curador.

La exposición se divide en dos núcleos principales:

La portentosa Muerte.

En este primer núcleo se pretende mostrar una tradición de la muerte y las reflexiones en torno a ella que predominó en México durante la época virreinal. Desdoblan la imagen de la muerte, a partir de nuevas formas de representación, características de la herencia europea de las danzas macabras, representaciones populares en la poesía, teatro, pintura y artes gráficas del siglo XIV y XVI.



Esta sección comprende un gabinete de angelitos, que plantea las dos fronteras de la vida: el nacimiento y la muerte, cuyas representaciones de niños muertos tienen su origen en el siglo XVII. Una práctica cristiana donde los artistas novohispanos dieron forma y plasticidad a lo que se denominó "velorio de angelitos" donde eran captados los infantes fallecidos en atmósferas solemnes.

Estos eran bautizados y purificados del pecado original, de ahí la denominación de "angelitos", además fueron dotados de atributos iconográficos específicos como la palma en su manita y corona de flores.

“Es una tradición que viene del siglo XVII, influida de España, donde las familias aristócratas pintaban a los niños muertos. Vemos a niños parados de unos dos años, vestidos como adultos. Después los burgueses contrataban pintores amateurs y creaban figuras desproporcionadas y con rasgos indígenas”, detalla el curador.

Recuerdos del porvenir.

En esta sección la muerte se presenta con motivos burlescos y populares, característica de la iconografía popular de finales del siglo XIX y principios del XX. Donde la muerte implica un nuevo significado menos ortodoxo e incorpora la tradición gráfica mexicana en medio de un carácter festivo.


En la exposición participan al óleo Saturnino Herrán, José Chávez Morado, Tomás Mondragón y José Jara, entre otros; en las ilustraciones, los grabadores José María Guadalupe Posada, Manuel Manilla, Roberto Montenegro, entre otros, y en las fotografías, los hermanos Mayo y Mariana Yampolsky.

Esta estará acompañada de estaciones interactivas de consulta para todo tipo de públicos -niños, jóvenes y familias-, así como videos que permitirán al público complementar información en torno a las obras y los artistas, danzas macabras, iconografía de la muerte en el arte, el cine y la literatura.

También se proyectarán algunos fragmentos de cine mexicano en el que se representa la muerte y habrá actividades que estarán relacionadas a la celebración tradicional del Día de Muertos.



Así como la publicación del libro La muerte en el impreso mexicano (Editorial RM, 2008), de Mercurio López Casillas, coleccionista y bibliófilo. Aquí López Casillas analiza la tradición de representar a la muerte en las artes gráficas en el transcurso de las distintas épocas, desde la prehispánica hasta las páginas cómicas de la prensa mexicana contemporánea.

La mitad de estas 90 piezas que se exhiben pertenecen al Munal, mientras que el resto es de las colecciones del Museo Soumaya, el Museo de Arte Moderno, la Iglesia de la Profesa y de Mercurio López.

También se presentan fragmentos de películas del cine de oro mexicano donde se recrea la muerte, como Los olvidados, Nosotros los pobres, Macario y Pedro Páramo.

Para deleite de todos, esta muestra permanecerá abierta hasta el próximo 30 de noviembre. Es una oportunidad para vivir y sentir la muerte “a través del arte”.

lunes, 20 de octubre de 2008

Recordando a Esperanza a Iris





El recinto declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), cumple noventa años. Se reconoce por la belleza de sus plafones, sus columnas y estructuras elaboradas con mármol, madera y acero al estilo ecléctico, una pieza única de la arquitectura antigua. Pero además de su belleza artística, encierra una buena parte de la historia del país.



En el lugar donde se ubica el Teatro de la Ciudad, Donceles 36, del Centro Histórico, estaba construido el Teatro Xicoténcatl en 1912, el cual tuvo múltiples defectos en su estructura desde un principio.



Por ello, María de los Ángeles Estrella del Carmen Bonfil y Ferrer, “Esperanza Iris”, quien fue la creadora de la opereta en América Latina, decidió comprar este inmueble con los recursos que la artista obtenía por sus presentaciones, con el fin de crear un escaparate que mostrara lo más relevante de las diversas artes escénicas.



Pero ante las condiciones que presentaba el edificio, Iris mandó derribar el predio y encargó a los arquitectos, Ignacio Capetillo y Federico Mariscal, el diseño y construcción de un nuevo teatro. El inmueble, al cual se le nombró “Esperanza Iris” durante sus primeros 44 años de existencia, fue inaugurado un año después con la asistencia del presidente Venustiano Carranza.



Es de admirar como, la actriz y cantante mexicana, dedicó su vida a la opereta, género en el que alcanzó sus mayores éxitos en México, la Habana y Madrid. Entre sus interpretaciones destacaron La viuda alegre, El conde de Luxemburgo y La princesa del dólar.



Trayectoria de Esperanza Iris



María Esperanza Bonfil Ferrer nació en Villahermosa, Tabasco, en 1888. Debutó a los nueve años con una Compañía infantil de Austri y Palacios, en la obra Las Compras del Carreón; en dicha compañía duró cinco años. Después pasó al teatro Principal, donde se consagró con la obra La Cuarta Plana en 1902, haciendo vibrar los corazones de los señores de su época.

También intervino en la revista Chin-Chun-Chan, cuyos autores fueron Medina y Jordá. Una revista que para la época era una expresión blasfema, muy lejos de la espléndida zarzuela, pero que tuvo un éxito extraordinario con más de 200 representaciones, no conocido hasta entonces por ninguna obra de autores mexicanos.



Posteriormente extendió su arte al ámbito internacional, triunfando en Cuba con La Viuda Alegre. La primera presentación habanera que tuvo fue el 24 de abril de 1903 con la zarzuela El Cabo. Trabajó un tiempo con la compañía del teatro Albisu en una temporada que se extendió a tres meses y medio, durante la cual cantó, entre otras zarzuelas, La bruja, El Dios grande y La caprichosa.



A partir de entonces despuntó la extraordinaria popularidad de la artista mexicana de uno a otro extremo de la isla caribeña, popularidad que en adelante la haría volver frecuentemente dos veces al año en temporadas que se prolongaban de tres a cuatro meses en Payret.



En ese contexto, no había nadie como ella para lucirse en otras operetas como La duquesa del Bal Tabarin, La princesa del dólar, El conde de Luxemburgo, El soldado de chocolate, La casta Susana, Eva y otras piezas del género que la consagraron, aparte de Cuba, en escenarios de otras naciones de América Latina y en España. Tan grande fue el amor de Esperanza Iris hacia Cuba que en la segunda década de la pasada centuria pensó construir un teatro en La Habana, exactamente en Prado y Trocadero, en el terreno donde desde hace años se alzó el hotel Sevilla.

Con el tiempo, y después de trabajar en varias compañías, logró formar la suya en México y construir un teatro en 1918 llamado: el Teatro "Esperanza Iris", que actualmente es el Teatro de la Ciudad. Luego en 1922 fue declarada “Hija Predilecta de México”.



Su éxito fue tal, que en Brasil fue llamada "La Reina de la Opereta" y “Emperatriz de la Gracia”; además condecorada por el Rey Alfonso XIII de España.



Su última presentación teatral fue en la obra "La Viuda Alegre". Pero no todo fue drama, también trabajó en las películas Noches de Gloria y Mater Nostra, que impuso marcas de recaudación. Además de organizar un coro en la penitenciaria de Lecumberri cuando su esposo Paco Sierra estuvo preso.



Finalmente, murió en la capital del país el 7 de Noviembre de 1962. A su muerte, el teatro fue abandonado y 14 años después pasó a manos del entonces Departamento del Distrito Federal (DDF), quien cambió su nombre por el de “Teatro de la Ciudad.



Gala de reinauguración



Para conmemorar el espíritu de Esperanza Iris por los 90 años del Teatro de la Ciudad, se presentará un homenaje mediante la biografía, la historia, la actuación, la música, la danza y los cuplés, tonadillas y canciones diversas durante el espectáculo Gala de opereta y zarzuela Iris de esperanza.



En la gala, que muchos esperan “histórica”, actuarán siete sopranos o tiples: María Luisa Tamez, Lourdes Ambriz, Regina Orozco, Irasema Terrazas, Yvonne Garza, Verónica Murúa y María Katzarava; dos tenores: Alejandro Villeda y Alejandro Coreño; tres actores: Elsa Aguirre (quien representará a Esperanza Iris) , Héctor Bonilla y Hernán del Riego, y una pareja de danza española: Marisol Moreno y Raúl Salcedo.

Además, a partir del 24 de octubre será conocido como Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, confirmó Nina Serratos, coordinadora del Sistema de Teatros del Gobierno del Distrito Federal. El jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, está invitado a develar la placa conmemorativa del Teatro de la Ciudad, ya con el nombre de Esperanza Iris, como parte de la gala de opereta y zarzuela Un Iris de Esperanza.



“Es importante que todo mundo sepa quién fue Esperanza Iris”, agregó Terrazas, quien sintetizó su respuesta al describirla como “una figura histórica”. Y Elsa Aguirre dijo: “Serán dos noches inolvidables”.



Aunque la Gala de opereta y zarzuela Iris de esperanza sólo tendrá dos funciones, en el foyer del teatro permanecerá hasta diciembre la exposición El Iris: un teatro en la ciudad, que mostrará objetos y fotografías en torno a la vida y obra de la legendaria Esperanza Iris.


lunes, 13 de octubre de 2008

Aventura de la mirada de Gabriel Macotela




El Centro Cultural Estación Indianilla, un antiguo taller de reparación de tranvías, ahora un espacio de vanguardia cultural alternativo, tiene el agrado de presentar Aventura de la Mirada de Gabriel Macotela.


A través de la esqueleto metálica de la estación y los muros que se entrelazan con las maquinarias, pero sin tocarlos, podemos admirar y disfrutar la creación que realizó Gabriel Macotela en los últimos años.


Los intereses estéticos de Macotela coinciden con los testimonios industriales de principio del siglo XX, el lugar del que alguna vez fue una bodega en medio de la ciudad al quedar en desuso la estación de tranvías.


Por ello el promotor y director del Centro, Isaac Masri, junto con el apoyo del museógrafo y arquitecto Juan Álvarez, presentan esta exhibición, la cual fue diseñada a manera de ambientación, para que los espectadores puedan presenciar el asombro y la seducción que la misma obra produce. Y para darle el último toque, Vicente Rojo Cama, amigo y cómplice musical de Macotela, creó especialmente para esta muestra una ambientación sonora que conjunta las obras con la atmósfera de los espacios arquitectónicos.

Aventura de la Mirada está integrada por siete series de tintas en papel de mediano y gran formato, y por cinco series de esculturas en piedra y metales. La creación de Gabriel Macotela abarca los años de 2006 a 2008.


Conoce un poco más sobre Macotela


Gabriel Walter Macotela Palencia nació el 7 de octubre de 1954 en Guadalajara. Estudió en la Escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda, donde aprendió a disfrutar del arte, y más tarde ingresó a la Escuela Nacional de Artes Plásticas de San Carlos, siendo su maestro Gilberto Aceves Navarro.


“Me tocó la suerte de pasar por una muy buena época, preciosa, de la Academia de San Carlos, donde había maestros maravillosos, como: Felgueréz y Silva de Navarro, con quien estudié. Y toda está es también la época de los grupos, yo pertenezco al grupo SUMA, y a mí me tocó la formación en San Carlos, el cual marcó mucho mi trabajo en los cuatro o cinco años que estuve allí,” comentó Macotela en entrevista para AeH.

Su primera exposición se llevó a cabo en la Casa del Lago en 1976. Posteriormente presentó Diario Horizonte, 1983, y Ciudad a la intemperie, 1991, en el Museo Carrillo Gil; Ciudad rota, 1986, en el Museo de Arte Moderno; Personajes y su sombra, 1990, en el Centro Cultural de México en París y Barcelona.


Pero eso no es todo, también ha participado en Bienales de Pintura en La Habana, Sao Paolo, Buenos Aires, Cuenca y en exposiciones colectivas presentadas en México y en el extranjero. Después fue invitado en 1996 a la exposición Arte-objeto que se realizó en el Museo de Arte Moderno. Su obra consta de grabados, óleos, acrílicos y algunas esculturas.


Para sus obras, Macotela ha inventado sus propios instrumentos de acuerdo a sus necesidades de color y también ha realizado varios libros de artista. En 1977 cofundó Cocina Ediciones y en 1985 la librería El Archivero.


”Gabriel Macotela hace también esculturas, piezas de cerámica, maquetas; realiza un trabajo editorial generoso y brillante: de ahí su participación, con Yani Pecanins y Armando Sáenz, en los libros de La Cocina y sus colaboraciones con escritores y poetas -además de que posee un tremendo talento musical.”

“Pero la mayor parte de su trabajo está en los lienzos enarenados, en los tensos y llenos acrílicos, en los sombríos y relampagueantes pasteles, en los rectángulos donde mueve su mano dibujante y pintora. La mano y la mirada se alían en él, en su obra, para entregarnos el clasicismo de los nuevos paisajes: antiutopía en medio de la cual tendrá que realizarse el sueño de todo aquello que deseamos”, comenta Carlos Monsiváis.


En 1996 participó en el mural del Maestro Aceves Navarro en Santa María La Ribera, además de ser jurado en concursos de Artes Plásticas.


Su obra ha recibido menciones en diferentes bienales en las que ha participado. Además de otros reconocimientos como en 1988, que fue distinguido con el Premio de adquisición del INBA, y en 1993 por el Premio Juguete-arte-objeto en el Museo José Luis Cuevas.


Por otro lado, en 1998 fue merecedor de la Beca del Programa Fomento de Proyectos y Conversiones del FONCA, por el taller de papel en Oaxaca. Gabriel Macotela entró a formar parte del Sistema Nacional de Creadores Artísticos en 1993 y reingresó en 1997.


La obra de Macotela


Gabriel Macotela desarrolla un discurso crítico referente a la realidad que le rodea, generalmente con una visión decadentista: las relaciones entre los seres humanos, la economía mundial, las contradicciones del sistema capitalista, entre otros temas.

Macotela se confirma como un artista comprometido con su medio, pero sin complicarse con métodos y reflexiones en sus obras, más bien se deja guiar por su temperamento y por su sensibilidad; como resultado, una poética pictórica capaz de expresar con lirismo el paisaje urbano y las figuras de abstracción.


Jorge Alberto Manrique de él opina que sus cuadros resultan tan atractivos “que podría considerarse interior cuando en ellos todo es superficie. Gabriel Macotela tiene el poder de realizar conjunciones inesperadas y hasta discordantes y que éstas se incorporen de inmediato a la totalidad de la composición.”


Así es Macotela, un artista que responde a todo lo que le sugieren los cuadros, los grabados, las litografías, las maquetas, los muebles, a su pasión de artesano y de artista, sus certezas sobre engaños y revelaciones de la estética, y su amor por las formas que de tan derruidas representan el principio de la civilización.

lunes, 6 de octubre de 2008

70 años de la fundación de la Casa de España de México

70 años han pasado desde que se fundó la Casa de España en México, hoy El Colegio de México (COLMEX). Por esa razón, se llevó a cabo dos actos conmemorativos, el 1 de octubre presidieron los príncipes de Asturias, y al día siguiente, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard. En cada uno de esos días, académicos de El Colegio de México dictaron diversas conferencias magistrales.

Parece increíble que un proyecto temporal, propuesto por Daniel Cosío Villegas en 1938, al entonces presidente Lázaro Cárdenas, se convirtiera con los años en una universidad dedicada a la investigación y a la enseñanza superior, que en la actualidad organiza y realiza investigaciones en cuanto a ciencias sociales y humanidades, edita libros y revistas, y colabora con otras instituciones nacionales y extranjeras.

El proyecto consistía en invitar a un grupo de intelectuales españoles, para que v
inieran a dar conferencias a las universidades públicas mexicanas mientras concluía la Guerra Civil en España, donde gobernaban los republicanos.

El presidente vio en esa iniciativa “una oportunidad para consolidar su política internacional humanitaria”, explicó Javier Garciadiego, actual director del COLMEX, por lo que le dio rienda suelta al proyecto.

Se le hizo la invitación a varios intelectuales que tenían cargos en el gobierno republicano. El mismo Cosío se encargó de presentar listas de posibles invitados, apoyado en informes del Instituto de Cooperación Intelectual de París, la Junta de Cultura Española creada por la República, organizaciones de ayuda a intelectuales en problemas de guerra, y hasta sugerencias de la poeta chilena Gabriela Mistral, amiga del propio Cosío y de Alfonso Reyes.

Pero los doctos españoles pensaban que venir a México era abandonar su compromiso con el régimen acosado por el franquismo. Así que con un poco de perseverancia, llegaron a México 12 profesores temporales.

El Fondo de Cultura Económica, bajo la dirección de Daniel Cosío, prestó “dos pequeños cuartos” en la calle de Madero, al cual se le nombró la Casa de España. Estos profesores se organizaron para dar conferencias a distintas universidades, en Michoacán, en Jalisco y en Guanajuato, así como en la Universidad Nacional Autónoma de México y en el Instituto Politécnico Nacional.

Por fin la Guerra Civil española terminó con la derrota de los republicanos: “Los profesores temporales no podían regresar, como era el plan original; había triunfado el franquismo y el contexto era absolutamente distinto. Y no sólo no regresan los temporales, sino que llegaron por decenas más intelectuales, sabiendo que en México les estaba dando cobijo a esos 12”, comentó Garciadiego.

Luego en marzo de 1939, el presidente Lázaro Cárdenas nombró a Alfonso Reyes presidente de La Casa de España y de su patronato. Este patronato quedó formado por Eduardo Villaseñor, subsecretario de Hacienda, en representación del Gobierno; Gustavo Baz, rector de la Universidad Nacional; Enrique Arreguín, en nombre de la Secretaría de Educación Pública, y Daniel Cosío Villegas, como secretario del patronato y de la Casa, y segundo de a bordo.

Esta Casa “fue un espacio cuyo propósito era vincular a los científicos e intelectuales que llegaban de la península ibérica a las instituciones mexicanas como la Universidad Nacional, las universidades estatales, hospitales y laboratorios", explicó la doctora Clara Eugenia Lida, estudiosa del exilio español durante la época franquista.

Con respecto a Alfonso Reyes, dedicó durante casi veinte años, y de manera interrumpida, su tiempo y su pasión a esta obra cultural y académica, y a la creación literaria: “dos amores vividos con una misma devoción.”

Con el éxito que tenía la Casa de España, ésta ya no podía permanecer como únicamente un proyecto, ni mantener su carácter temporal, por lo que en 1940 se transformó en El Colegio de México, y no sólo eso, en una institución permanente que se logró insertar en el sector de la educación pública en México.

Durante esos años fueron creados diversos centros de investigación especializado
s: el Centro de Estudios Históricos (1941), el Centro de Estudios Sociales (1943) y el Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios (1947). Posteriormente se creó el Centro de Estudios Internacionales (1960) y el Centro de Estudios Económicos y Demográficos (1964). En 1976 el Colegio se instaló en el edificio que ha sido desde entonces su sede y que fue construido especialmente para albergarlo, al sur de la Ciudad de México, en la avenida Camino al Ajusco, rumbo al cerro del mismo nombre.

Y fue así como nació la institución, con alumnos que fueron seleccionados con riguroso cuidado. “Hemos sido muy fieles a nuestro compromiso con la academia, prácticamente todos los estudiantes de maestría y doctorado que tenemos trabajan con una enorme carga de investigación y seminarios”, agregó Garciadiego.

70 años después, celebramos el aniversario de El Colegio de México con un acto oficial precedido por los príncipes de Asturias, en el que también asistieron el ministro de Cultura de España, César Antonio Molina Sánchez; y las secretarias de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota y Patricia Espinosa, de Relaciones Exteriores.

Luego del acto oficial se dictaron las conferencias magistrales “Fundación de la Casa de España”, con Clara E. Lida; “La Casa de España, mi casa”, con Antonio Alatorre; y “Aproximaciones sobre Gilgamesh”, con Jorge Silva. El jueves 2 las conferencias fueron “70 años de política en México”, con Lorenzo Meyer; “La apertura de la economía mexicana”, con Jaime José Serra Puche; “Problemas y retos de la Ciudad de México”, con Gustavo Garza; y “José Medina Echavarría y los orígenes de El Colegio de México”, con José Luis Reyna.

El acto de clausura fue presidido por el jefe de Gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard Casaubón.



El movimiento del 68 inmerso en el arte

La trágica noche del 2 de octubre, uno de los eventos más tristes que ha sucedido en México y que actualmente no nos queda más que recordarlo. El movimiento estudiantil del 68 cambió por completo la historia de nuestro país, aquella matanza estudiantil divide a México en antes y después de aquella lucha que no sólo afectó al sector estudiantil, sino a toda la población. Por ello se han realizado una serie de actividades para recordar esa fecha tan especial.

Actividades de la Secretaría de Cultura del Gobierno

Como ejemplo tenemos a la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, mediante la Coordinación de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural, que inaugura la exposición 68 inédito, el ojo del poder, durante la temporada del 2 de octubre de 2008 al 2 de febrero de 2009 en el Museo Archivo de la Fotografía, ubicado en la calle de Guatemala 34.

Dicha exposición abarca fotografías pertenecientes a unos mil 600 rollos fotográficos apilados en cajas de cartón de gran volumen, mismos que fueron encontrados en el 2000 en la azotea del Palacio del Ayuntamiento. Pertenecían a la Dirección de Comunicación Social de la jefatura del Departamento del Distrito Federal (DDF), encabezada por Alfonso Corona del Rosal, cuyos empleados fotografiaron, con fines informativos y de espionaje para el gobierno, las marchas y mítines realizadas en la ciudad de México entre el 8 de agosto y el 23 de septiembre de 1968.

“Entre las imágenes inéditas obtenidas se pueden observar detalles de todas las movilizaciones previas a la matanza de Tlaltelolco, las cuales explican cómo crece el movimiento, cómo se desarrolla y la manera en que se incorporan los trabajadores en apoyo de los estudiantes”, explicó Arturo García Campos, director del recinto que está ubicado al pie del que fue el centro ceremonial de Tenochtitlán.

“En la muestra”, prosigue, “se refleja el interés que tenía el regente por conocer mediante el material fotográfico la magnitud de las manifestaciones, con grandes tomas abiertas, las cuales permitían definir el número aproximado de gente participante, los lugares que recorrían y las demandas que exponían en pancartas.”

Paralelo a 68 inédito, el ojo del poder, también se organizan otras actividades, como una serie de entrevistas con personas que vivieron y son testigos de lo sucedido el 2 de octubre de 1968. Con el único objetivo de ofrecerle al público un panorama del ámbito social, político y cultural de aquella época, recordar el significado de las luchas democráticas en México y proponer una reflexión.

El Museo de los Ferrocarrileros abrió el jueves 2 de octubre, De Nonoalco a Tlaltelolco 1958-1968. También se presentó en la Plaza de las Tres Culturas, el mismo día 40 octubres: una lección de libertad; del primero de octubre al 2 de noviembre en la Plaza Juárez, México 68 detonante de conciencias... Los antes, los cómo y los después, y por último, el Museo de la Ciudad de México presentará del 7 de octubre de 2008 al 11 de enero de 2009 en el recinto de Pino Suárez Salir a la calle para entrar a la historia: caminata por los movimientos populares de la ciudad de México .

Calibre 68


Por su parte, Radio UNAM, Calibre 68 e Invade celebran los 40 años de la sacudida social en México con una exposición de fotografía, cartel y street art que recuerda y revalora los sucesos que cambiaron la cara sociopolítica del país, desde la perspectiva contemporánea de jóvenes artistas urbanos.

Calibre 68 es una gráfica de protesta en el cual han participado más de 60 artistas gráficos de distintas partes del país y Estados Unidos, cuyo objetivo particular es revincular a la sociedad civil actual con aquellos hechos del pasado.





No está de más mencionar que el proyecto fue coordinado vía Internet, para que desde cualquier parte los interesados pudieran rescatar nuestra memoria histórica a través de obra del cartel, la fotografía o la intervención urbana.

Calibre 68 se exhibirá del 3 al 30 de octubre de 10:00 a 18:00 horas, en la Galería de Radio UNAM, ubicada en Adolfo Prieto 133, colonia del valle, y además es entrada libre.

Archivo inédito en la Biblioteca de México

Además se presenta en la Biblioteca de México el libro 1968 un archivo inédito, coeditado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el diario El Universal.

La presentación fue doblemente simbólica, pues ocurrió en la biblioteca ubicada frente a la Plaza de la Ciudadela, muy cerca de donde se produjo “la primera chispa del incendio de 1968, que el 2 de octubre alcanzó a producir quemaduras graves a la arrogancia del grupo gobernante”, comentó José Carreño Carlón, colaborador de El Universal.







Álvaro Hegewisch, secretario técnico B del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, dio lectura a la introducción que Sergio Vela, presidente de esta institución, escribió para el libro recién publicado.

“A manera de crónica iconográfica, este archivo inédito procedente del periódico El Universal, enriquecido con el testimonio de quienes, desde distintos ámbitos fueron testigos de tiempos cruciales, contribuye a reconstruir y descifrar una parte fundamental de esta historia que se escribió en escenarios tan representativos y simbólicos de la Ciudad de México”, citó.

Y aún más, como parte de la conmemoración del 40 aniversario del movimiento estudiantil y de la coedición del libro, el Centro de la Imagen presenta su exposición fotográfica, con una selección de 50 de estas fotos inéditas, en la Sala Sur y las rejas externas del recinto.

El Centro Nacional de las Artes participa con una obra

Como el Centro Nacional de las Artes no se podía quedar atrás, presenta Me enseñaste a querer del 1 de octubre al 9 de noviembre. La obra narra los recuerdos que vive una familia integrada por tres generaciones, a veinte años de la masacre de estudiantes en Tlatelolco.

Entre esos recuerdos, se destacan las represiones obreras en 1958 y el movimiento ferrocarrilero en el que participó el abuelo de esa familia, los hechos del 68 y la muerte de uno de los hijos, el matrimonio de la hija con un funcionario de gobierno y el desconcierto de la hija de éstos ante el mutismo de la familia.







Bajo la dirección de Adam Guevara, la puesta en escena intenta, con un juego teatral, responder a las preguntas que le dieron origen: ¿Qué fue de quienes participaron en estos hechos?, ¿cómo resolvieron sus vidas?, ¿qué pasó en este país durante esos 20 años?

Quien guste verla, Me enseñaste a querer se presenta del 1 de octubre al 9 de noviembre en el Foro Antonio López Mancera, de miércoles a viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas, excepto jueves 23 de octubre y domingo 2 de noviembre.

Teatro UNAM

Siguiendo con la línea dramática, Teatro UNAM presenta Olimpia 68 de Flavio Gonzáles Mello, bajo la dirección de Carlos Corona. Esta representación muestra cuando Gustavo Díaz Ordaz, a diez días después de Tlatelolco, acude a la Ciudad Universitaria para inaugurar los Juegos Olímpicos. Esta obra explora la frontera entre el deporte y la violencia en aquel contrastante México de octubre de 1968.

En conferencia de prensa, Enrique Singer, director de Teatro UNAM, anunció: "Será la primera obra que se presente aquí, fue solicitada ex profeso al dramaturgo Flavio González para conmemorar este aniversario".

Por su parte, el director escénico Carlos Corona comentó respecto a la obra: "Es un trabajo titánico escenificar esta obra, pero también es un doble riesgo, por presentarla en un lugar a unos metros de donde sucedió aquel hecho del 2 de octubre. Aunque también es hora de sacar las puestas en escena de los teatros, para llevarlas a otros recintos culturales del norte de esta ciudad", dijo Corona.

Pueden ver la representación Olimpia 68 en el Salón Juárez del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, del 27 de septiembre al 19 de octubre de 2008, los jueves y viernes a las 20:00 horas, los sábados a las 19:00 y los domingos a las 18:00.

Propuesta de actividades en San Lázaro

Para finalizar, la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México y escritores Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska así como el trabajo del caricaturista Eduardo del Río Rius, integraron parte de las actividades que se organizaron para conmemorar los 40 años del movimiento estudiantil del 68 en el recinto legislativo de San Lázaro.

Como se puede observar, hay mucho de donde elegir para que este 2 de octubre permanezca como flama encendida en la memoria colectiva, que no se pierda el recuerdo de aquella lucha por la libertad reprimida, que terminó en una catástrofe nacional, y al cual diremos hasta el cansancio: ¡El 2 de octubre no se olvida!

viernes, 26 de septiembre de 2008

Fuente de escritores reunidos por Octavio Paz



El Hay Festival, nacido en la localidad galesa de Hay-on-Hay, quiso honrar a Paz en Segovia del 25 al 28 de septiembre con un programa
repleto de literatura y con la participación de grandes escritores de todas las latitudes del planeta.

El festival cuenta con autores que sobresalen como: Mario Vargas Llosa, Michael Ondaatje, Diane Pennac, Diane Wei, Peter Schneider, Jon Lee Anderson, Juan Goytisolo, Espido Freire, Juan Manuel de Prada, y muchos más. Inclusive se han consolidado en el cartel del Hay Festival algunas de las nuevas voces de la narrativa en español: Cristina Grande, Ricardo Menéndez o Javier Argüello. "La fuente de escritores no se acaba y quedan muchos por ir a Segovia para escuchar y leer", asegura la directora del Hay Festival.

Todos ellos participarán en los distintos encuentros preparados por los organizadores, que este año giran en torno a tres bloques temáticos. El primero se centra en el recuerdo de la figura de Octavio Paz, de cuya muerte se cumple este año su décimo aniversario. Y por último, la organización le ofreció un espacio al Café Gijón, templo literario en Madrid donde se viene oficiando el rito de la literatura desde hace décadas.

Para celebrar el décimo aniversario luctuoso de Octavio Paz, se creó una doble sesión organizada conjuntamente con la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales de España y el Círculo de Lectores, la editorial de la obra completa del Nobel mexicano, que bajo el lema común de “Alguien me deletrea”, tomado de alguno de sus versos, “evocará la indeleble huella de su obra y su gravitación sobre el presente".
Para empezar la conmemoración, el escritor Juan Goytisolo, el poeta y ensayista Andrés Sánchez Robayna y el historiador y crítico literario Christopher Domínguez disertarán sobre la faceta ensayística del autor Octavio Paz.También se presentará en este mismo acto el volumen de carácter conmemorativo Alguien me deletrea. Un decenio sin Octavio Paz, publicado por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores y que, coordinado por Aurelio Major, reúne el testimonio de decenas de escritores y poetas sobre el autor mexicano.
En la segunda sesión del homenaje, se presentará un debate a cuatro bandas entre el escritor Alberto Ruy Sánchez, el poeta y crítico literario Juan Antonio Masoliver, el catedrático Jasón Wilson y el poeta y ensayista Alfonso Alegre.
Por su parte, la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU), que organiza la Universidad Veracruzana y cuya edición 2008 se realizó del 12 al 21 de septiembre en el Museo del Transporte y Exposiciones (Mutye), efectuó una serie de actividades para recordar la obra y la figura de Paz.

El programa general de la FILU incluyó las conversaciones “Recuerdo de Octavio Paz”, integradas por dos mesas redondas donde se evocó la poesía y el pensamiento del autor de obras como Luna silvestre (1933), Bajo tu clara sombra y otros poemas sobre España (1937), Entre la piedra y la flor (1941), Libertad bajo palabra (1949), Águila o sol (1951), Semillas para un himno (1954), La estación violenta (1958), Salamandra (1962), Ladera este (1969), Topoemas (1971), Renga (1972), Pasado en claro (1975), Vuelta (1976) y Árbol adentro (1987), así como una importante producción en prosa en la que figuran El laberinto de la soledad (1950), El arco y la lira (1959), Cuadrivio (1965), Claude Lévi-Strauss o el nuevo festín de Esopo (1967), Conjunciones y disyunciones (1969), El mono gramático (1974), Los hijos del limo (1974), El ogro filantrópico (1979), Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (1982), Tiempo nublado (1983) y Hombres en su siglo (1984). Su obra completa conoce dos ediciones, una realizada por Círculo de Lectores y otra por el Fondo de Cultura Económica.

No está de más recordar que Paz estudió en las facultades de Leyes y Filosofía y Letras de la UNAM. En 1936 se trasladó a España para combatir en el bando republicano en la guerra civil y participó en la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Al regresar a México fue uno de los fundadores de Taller (1938) y El Hijo Pródigo. Complementó sus estudios en Estados Unidos y concluida la Segunda Guerra Mundial recibió una beca de la fundación Guggenheim, posteriormente ingresó en el servicio exterior mexicano.
En 1955 fundó el grupo poético Poesía en Voz Alta, después inició una colaboración en la Revista Mexicana de Literatura y en El Corno Emplumado, defendiendo en las publicaciones de la época las posiciones experimentales del arte contemporáneo. Sus actividades diplomáticas las cerró en 1968, cuando renunció como protesta contra la política del gobierno mexicano ante el movimiento democrático estudiantil de ese año.

Durante su labor en el servicio diplomático residió en París, donde hizo amistad con André Breton, pero también viajó por diversos países europeos y asiáticos (en 1962 fue nombrado embajador de México en la India). En 1990 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura y recibió también el Premio Príncipe de Asturias y el Premio Cervantes.

La labor poética de Octavio Paz podría resumirse en “experimentación e inconformismo”. Ninguna de las etiquetas adjudicadas por los críticos encaja con su poesía: poeta neomodernista en sus comienzos; más tarde, poeta existencial; y, en ocasiones, poeta con tintes de surrealismo.

Podría decirse que se trata de un poeta que no echó raíces en ningún movimiento porque siempre estuvo alerta ante los cambios que se iban produciendo en el campo de la poesía y siempre estuvo experimentando, de modo que su poesía acabó por convertirse en una manifestación muy personal y original.

"Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro", mencionó en alguna ocasión Paz.

Además, se trata de un poeta con una preocupación social presente en sus primeros libros, quien después pasó a tratar temas de raíz existencial, como la soledad y la incomunicación. Una de las obsesiones más frecuentes en sus poemas es el deseo de huir del tiempo, lo que lo llevó a la creación de una poesía espacial cuyos poemas fueron bautizados por el propio autor con el nombre de topoemas (de topos + poema).

Esto es lo que significa poesía espacial: poesía opuesta a la típica poesía temporal y discursiva. Se trata de una poesía intelectual y minoritaria, casi metafísica en la que además de signos lingüísticos se incluyen signos visuales. En los topoemas, se le da importancia al poder sugerente y expresivo de las imágenes plásticas.
Otros expertos en la obra del Nobel mexicano destacan su postura en contra de cualquier tipo de autoritarismo, aunque Paz reconoció su origen de izquierda. Actualmente, las posiciones políticas de Paz aún generan polémicas y discrepancias, las cuales se manifestaron en el rechazo de los diputados para que su nombre fuera inscrito en el Muro de Honor del Palacio Legislativo.
No cabe duda de que en la última poesía de Octavio Paz hay bastante esoterismo, pero, al margen de ello, toda su poesía anterior destaca por su lirismo y por el sentido mágico que el autor da a las palabras.

Julio Castillo, "El Poeta del Teatro"

“Era un gran soñador y su imaginación e intuición era de una entrega total, tenía la magia de convertir lo ordinario en extraordinario, cosa que solamente él podía. A su lado pudo haber grandes directores como Margules o Gurrola, pero la gran diferencia eran las entrañas del teatro de Julio Castillo. Era un animal escénico como pocos, te conmovía como muy pocos directores, hacía un teatro muy latino, muy nuestro. Otros se quedaban en tecnicismos; muchos me matarán, pero así es.”.


Humberto Zurita


El director de la escena mexicana, Julio Castillo, celebró su 20 aniversario luctuoso el 19 de septiembre. Por ello la comunidad teatral se reunió la noche del lunes, 22 de septiembre, para realizar un homenaje póstumo en el recinto que lleva su nombre, ubicado en el Centro Cultural del Bosque.

Ahí se reunieron la periodista Esther Seligson, la actriz Angelina Peláez, el director teatral de la UNAM, Enrique Singer, el escritor Braulio Peralta, el director de la Compañía Nacional de Teatro, Luis de Tavira, y Sonia León, investigadora del CITRU (Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli), con el fin de realizar una mesa abierta al público, moderada por Saúk Meléndez, subcoordinador de teatro del INBA, en la que recordaron algunas anécdotas de Castillo e hicieron una breve reseña de su trayectoria.

Para Enrique Singer, recordar a Julio Castillo fue el motivo para preguntarse acerca del momento que vive el teatro actual y su importancia en un público joven.

“Recordamos a Julio de una manera sospechosa, no sólo con nostalgia, sino con dolor de algo que se fue y ya no está, como si se hubiera muerto también una manera de ver la vida y del quehacer teatral. Este homenaje habla más de un vacío, que de la alegría de un amigo que se fue hace 20 años. La pregunta es: ¿qué pasa en el teatro mexicano? No noto vasos comunicantes entre las generaciones de actores, sino desconfianza. El teatro de arte en México está amordazado por esfuerzos individuales, buscando una identidad”, expresó Singer.

En el homenaje se proyectó el video documental La hora del recreo, que no es más que testimonios después de 20 años, de Carlo Corea, y por el cual muchos terminaron nostálgicos al recordar al hombre imaginativo, creador, sensible a las emociones y a la vida del marginado.

“Lo que hay que recuperar es este sentido lúdico de recreo, de los grupos, de las pandillas. Esa energía de redescubrir el mundo. Eso me recuerda a Julio, tenía una pandilla que estaban ideando siempre. Julio tenía una serie de imágenes de la vida misma que le importaba plasmar en la escena. Tenía la habilidad de elegir exactamente el movimiento, la luz, el foco, las fibras internas que había que tener para reunir imágenes”, relató Angelina Peláez, quien participó en la obra Los bajos fondos, original de Maximo Gorki, en 1979.

También se proyectó el video De escenarios, Julio Castillo hecho en 1989 por la UNAM y parte de la investigación del CITRU recopilada en un CD que a principios de 2009 estará a disposición del público para su consulta.

Este documental, presentado por la directora Sonia León, incluye una entrevista con Castillo poco antes de su fallecimiento y diversos materiales relacionados con su obra y vida íntima, entre ellos 600 fotografías, 40 programas de mano y 14 videos, la mayoría procedentes del archivo de Blanca Peña, viuda del director teatral, la cual donó el archivo con documentación suya y de Julio Castillo.

Al mismo tiempo se inauguró la exposición fotográfica Cenizas de la mirada, con imágenes de Rogelio Cuéllar. A la celebración asistieron actores y directores de la talla de Julieta Egurrola, Adriana Roel, Fernando Becerril, Mariana Gajá, Lucero Trejo, Ricardo Blume, Paloma Bullrich, Martha Aura, Carlos Corona y Martín Acosta.

El destacado director de teatro y novelas, Julio Castillo, nació en la ciudad de México en 1944. Egresó de la escuela de arte Teatral del INBA y se inició como actor en 1964 con la obra La buena mujer de Sezuán, de Bertold Brecht bajo la dirección de Héctor Mendoza, quien como su maestro, reiteró en la actualidad el talento de quien fuera su alumno en la década de los 60.

“Julio Castillo apareció en la escena mexicana como un meteoro que se abalanza sin aviso sobre lo conocido para transformarlo todo o en parte, y construir a partir de la poética que él encarnaba y que parecía venir del misterio impensado, para cumplir desde lo inesperado, en el debate violento de una renovación urgente de la que dependía la sobrevivencia del teatro en aquel entonces. Por ello el recuerdo de su fulgor atañe a la vitalidad de nuestro teatro”, retomó el director de teatro, Luis Tavira, quien lleva consigo la preocupación de que el significado de la historia del teatro en México, expuesto en algunos nombres de diferentes recintos, permanezca vivo y retome su importancia y sea parte de la formación de los jóvenes.

Siendo asistente de dirección de Héctor Mendoza, Julio Castillo participó actoralmente en Don Gil de las calzas verdes de Tirso de Molina en 1966, y al mismo tiempo fue alumno y amigo de Alejandro Jodorowsky, con quien sorprendió a México con Poesía en Voz Alta y el teatro pánico.

Jodorowsky dirigió a Castillo a lo largo de 1966 y 1967 en el espectáculo Cabaret la vendimia, Fando y Lis de Fernando Arrabal y en Amor de Don Perliplim con Belisa en su jardín de Federico García Lorca.

Con el estreno de Cementerio de Automóviles, Julio Castillo incursionó en la dirección escénica en 1968, para continuar ese mismo año con Algo más que dos sueños de Alberto Cañas. Deslumbrado por la escenificación de la obra Cementerio de Automóviles, Claudio Obregón empezó a indagar quién era ese muchacho de la escuela que apenas conocía.

“Me fui haciendo amigo de Julio, me interesaba esa generación”, comentó el primer actor que ganó el Premio de Honor Emilio Carballido. De esa puesta en escena le impactó el manejo de las imágenes, todas relacionadas con el momento, con el Ché Guevara y la revolución cultural aunque ese montaje se hizo en 1967, un año antes.

Las ideas de Julio siempre llegaban al inconsciente colectivo, donde casi todos los personajes tenían finales trágicos. Sabía jugar con el ojo del espectador y elegía lo que quería hacerte ver y lo que no. Dejaba a un lado la teoría y centraba su mente en la creación de imágenes a través de improvisaciones, pero siempre consciente de lo que quería exactamente en cada uno de sus personajes.

“Julio era una persona sumamente sensible, sabía tratar a cada actor desde su lado humano para desde ahí crear artísticamente un montaje. Yo rescataría de él muchas cosas, como la necesidad de prepararse, de asumir esta profesión como realmente una posibilidad de expresar y comunicar algo. Julio no hacía nada arriba del escenario que no fuese pensado, analizado o gratuito. Todo requería de una exigencia analítica y, al mismo tiempo, sensible a partir de la preparación, formación, estudio, lectura y compromiso con el trabajo y del respeto por la profesión, eso es lo que a Julio Castillo yo le aprendí”, comentó al respecto Roberto Sosa.

Julieta Egurrola comentó que al trabajar en el melodrama breve El árabe (1980) en televisión y teatro, y en De película, en 1985, no contaba con un texto, la historia se iba escribiendo conforme la obra se montaba a partir de improvisaciones.

Julio Castillo siempre solía decir: “Es necesario abolir los textos, los libretos, hacer un teatro libre, un teatro de creación por medio de la labor conjunta de autor, director y actores... y público...”

Por horas los actores improvisaban la idea general que Julio Castillo tenía en su mente, y mientras tanto, su esposa Blanca Peña diseñaba las escenas, eso sí, Julio siempre tenía muy en claro quién era cada personaje.

“No tenía como tal elementos teóricos, nos decía que todo lo traía en el corazón y en la cabeza. Era un hombre con mucha imaginación, muy generoso. El teatro es efímero, es un arte vivo, y lo que habría que tener es memoria, porque sólo aquellos que lo vieron y que estuvieron ahí, sentados en alguna de sus obras, conocieron a Julio Castillo, pero las nuevas generaciones no, por eso hay que tener memoria, para que ellos conozcan su trabajo, lo que hizo y aportó al teatro”, asentó Egurrola.

Entre las obras que dirigió Castillo de 1982 a 1988, se encuentra Armas Blancas de Víctor Hugo Rascón Banda, uno de los principales desnudos teatrales de inicios de los 80´, al respecto Gonzalo Blanco, actual maestro del INBA y la UNAM recuerda:

“Lograr esa escena de desnudo a metro y medio de las rodillas de los espectadores, que además era abierta y obviamente homosexual, costó muchísimo trabajo. Sin embargo, enfrentar el pudor y rebasarlo es liberador; después de aquella escena de la regadera que para mí fue un obstáculo, ya no hay nada a lo que le tenga miedo o que me de vergüenza.”

En 1987, fundó al lado de Héctor Mendoza el Núcleo de Estudios Teatrales, (NET), donde estrenó su último montaje, en el teatro de esa escuela llamado La gabarra, nombre que recibe la embarcación pequeña que ayuda a los grandes barcos en la carga y descarga.

De película reflejó lo que vivieron, sufrieron, gozaron y temieron los mexicanos, testigos de un mundo convulso entre 1945 y 1948, fascinados por el cine estadounidense, las películas nacionales y el bombardeo de los noticieros cinematográficos que hacía Demetrio Bilbatúa.

El escenógrafo e iluminador, Philippe Amand, comenta: “Cuando trabajé en De película como actor, fue una labor muy fuerte porque el texto se fue construyendo a partir de ejercicios de improvisación y la idea era contar una historia a través del cine de su barrio y mostrar cómo pasaba el tiempo mientras tanto; eso me permitió vivir en carne propia los que le pedía a los actores que hicieran.”

En esta película, Julio plasmó lo que significó para su generación ser joven en ese momento; la ruptura, el cambio, el toparse con el muro y la represión. Las reacciones de la gente que acudía al cine del barrio, era lo que el público observaba desde su butaca, como si estuviera ante un espejo que mezclaba la realidad de quienes iban allí por una ilusión que les ayudara a continuar con su vida.

“Cuando más adelante vi en el teatro El Galeón, De película, me acerqué a él, literalmente con lágrimas en los ojos y le dije: `Eres un poeta del teatro´. Él nada más sonreía y me decía: `Muchas gracias´, comentó Claudio Obregón.

De la calle, otra película dedicada a la desolación de los golpeados, de los desposeídos. El director eligió crear un arte que expusiera la marginación para lograr la comprensión entre las clases opuestas, seguro de que la violencia es más evidente en los personajes miserables, y que al eliminar el temor, se pudiera colaborar y compartir con los poseedores del infortunio.

Y es así como en sus tres últimas obras De película, De la Calle y Dulces compañías, hablan de un estrato social que él conocía bien, consideraba que la manera de ser “naco” tenía sus propias virtudes, y él lo registró fielmente sin ánimo peyorativo porque eso también tenía relación con el destino, que como él decía: “te puso pobre y jodido” y él amaba a esos personajes.

Para Julio, aquellos que se habían hundido en la degradación, iniciaban la ruta de la santidad, de la reivindicación humana. Los teporochos, policías, prostitutas, violadores y ladrones, cada uno en su dimensión humana, tenían la certeza plena del ridículo y del dolor, pero también de grandeza.

En cuanto a su incursión como director de telenovelas desde 1970, se encuentran Cosa juzgada producida por Luis de Llano y Jiménez Pons, La señora Joven, La hiena, Cuidado con los niños, Extraño en su pueblo, Carta sin destino esta con producción de Ernesto Alonso y Entre brumas en 1973.

Continuó con El y Manantial del milagro en 1974, Caminemos en 1980, Nosotras las mujeres en 1981, Lista negra en 1986, Muchachita, y la segunda versión de Yesenia en 1987, Encadenados y Lo blanco y lo negro en 1988.

También dirigió algunos programas de las series: Los lunes teatro, Teatro Breve, Teatro Universal, La novela semanal, Canasta de cuentos mexicanos, Una vida en escena, además de diversos teleteatros.

Como cineasta dirigió Apolinar en 1971 escrita por él, Blanca Peña y Luis Torner; sin mencionar las innumerables obras de teatro que dirigió.

En el homenaje a Julio Castillo, todos los ponentes lo recordaron como un hombre bueno, apacible, tierno, sencillo, simpático y dotado de gran sentido del humor, aunque en su mirada y sus gestos persistían la tristeza, el silencio y la soledad.

Singer recordó a Castillo provisto de un amor crítico y nacionalista a México y de un sentido del trabajo colectivo que a su juicio hoy serían idóneos para superar el grave problema de atomización que enfrenta la producción dramática.
“Con él se murió una forma de ver el teatro”, afirmó por su parte Enrique Singer, quien insistió en el rescate de la visión libertaria y subversiva que éste tenía del arte dramático para formular un nuevo proyecto de teatro en el país.

Julio Castillo falleció en 1988 en México, DF, a los 45 años de edad. Al morir, el Teatro del Bosque cambió su nombre por el de Teatro Julio Castillo. Este nombre es uno de los más recordados en el ámbito teatral, al cual recordamos todos con letras de oro en la historia de la escena nacional y en uno de los recintos teatrales más importantes del país que lleva su nombre.

Un hombre que aunque pareciera que llevaba una vida pobre y llena de carencias, siempre tenía magia y muchos personajes de los cuales hablar.

“El teatro contemporáneo debe ser como un periódico abierto que exponga a los espectadores collages de los problemas que agobian en nuestro tiempo a la humanidad. El teatro no puede sustraerse al compromiso de sugerir al espectador la crisis de hoy, los cambios en las ideologías, las diferencias entre las generaciones,” llegó a decir Julio Castillo.

“El poeta del teatro” merece ser recordado generaciones tras generaciones, sobre todo para entender, tanto actores, directores, como el mismo público, el verdadero concepto del teatro. Pues como bien lo dijo el actor Humberto Zurita: “Julio Castillo no hacía teatro, era el teatro mismo.”

viernes, 12 de septiembre de 2008

XV Aniversario de Tambuco

Tambuco, considerado como uno de los ensambles de percusión más importantes en el mundo, celebra sus XV años de carrera artística en el 36 Festival Internacional Cervantino con dos conciertos en el Templo de la Valencia y el Teatro Manuel Doblado, donde se efectuarán estrenos mundiales de los compositores María Granillo (1962), Héctor Infanzón (1959) y Alejandro Gómez Villagómez (1965).

La agrupación, conformada por Ricardo Gallardo, Alfredo Bringas, Miguel González y Raúl Tudón, ha preparado para conmemorar sus XV años, un programa que integra tres primicias escritas especialmente para ella: Organika (2008), de Granillo; ...y la verdad los hará libres (2007), de Gómez Villagómez, y Hematofonía (2007), de Infanzón.

Además, nos complacerán con Die kunst der fuge y Contrapunctus I (BWV1080), del compositor alemán Johann Sebastian Bach; I Riti: Marcha Ritual y El funeral de Aquiles, del italiano Giacinto Scelsi, y Danza Isorrítmica del mexicano Mario Lavista.

Tambuco fue fundado en 1993. Se trata de una composición de tambores africanos, afrocubanos, marimbas, trozos de madera, mesas y hasta piedras de río. La música que interpretan ha sido escrita exclusivamente para instrumentos de percusión, lo que los ha llevado a una colaboración muy cercana con los diversos compositores que aún se encuentran vivos alrededor del mundo, y que les han proporcionado sus piezas escritas hace 10 o 20 años a lo mucho, pues a Tambuco le gusta tocar en sus conciertos música recién compuesta.

La agrupación siempre ha logrado mantener la atención y el entusiasmo del público de principio a fin en sus presentaciones, el secreto de este cuarteto mexicano dice Ricardo Gallardo, el director de Tambuco, es tratar de “borrar ese muro de cristal que a veces existe entre el músico clásico y su público” a través del gusto y la pasión que transmite al ejecutar sus piezas.

Curiosamente, el nombre del cuarteto proviene, como homenaje, a una pieza escrita para percusiones también llamada Tambuco, de Carlos Chávez en 1964. Chávez “fue un compositor que fue muy importante sobre todo para el desarrollo de la música de percusiones en el país y aparte influenció muchísimo la forma en la que se escribió la música para percusiones en compositores de otros países”, comentó Gallardo.

A lo largo de quince años, Tambuco ha grabado 8 CDs, y se ha hecho merecedor de numerosos premios, distinciones y reconocimientos de instituciones nacionales y extranjeras. Esta agrupación la ha llevado a obtener dos nominaciones al GRAMMY como Mejor Álbum de Música Clásica y Mejor Ensamble de Cámara, por Carlos Chávez Complete Chamber Music. Entre sus siete producciones destaca Rítmicas, seleccionada por The Audiophile Audition como una de las mejores grabaciones realizadas en 1997. También destacan entre sus reconocimientos: El Reconocimiento al Mérito por la Creación Artística, UNAM; el Premio de la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música y Mejor disco del año, Audiophile Audition.

Entre sus presentaciones más importantes destacan conciertos en Estados Unidos (Lincoln Center, Kennedy Center), Tokio (Ino Hall), Londres (Barbican Centre), Paris y Montpellier (Festival de Radio France), Lisboa (Festival dos Cem Días y Expo '98), Australia (Queensland Music Festival), Alemania, España, Italia, Cuba, Colombia, Brasil, Uruguay, Argentina y Canadá, así como en casi todas las salas de conciertos en México.

En varios de sus conciertos, Tambuco ha contado con la destacada participación de directores y solistas invitados de primera línea, pues algunas de sus piezas, como por ejemplo en la Toccata de Chávez o Tambuco, son piezas para 6 percusionistas, por lo que Tambuco recurre a artistas invitados, como Keiko Abe, Nanae Yoshimura, Kifu Mitsuhashi, Glen Vélez, Michael Nyman, Stewart Copeland, Valerie Naranjo, Robert Van Sice, Enrique Diemecke y Eduardo Mata.

“Tambuco cree que la colaboración puede ser un gran vehículo de creación. La colaboración con compositores y con otros músicos es una de nuestras tareas más importantes pero también de las favoritas. Al interactuar con otros artistas hay un crecimiento individual y colectivo que se ve reflejado en el resultado musical. Es un ejercicio que beneficia a todas las partes involucradas, incluyendo al público”, comenta el director de Tambuco.

En cuanto a sus proyectos académicos, ha realizado por quinto año consecutivo el Curso Internacional de Percusiones, recibiendo en la Ciudad de México durante el verano a jóvenes percusionistas de diversas nacionalidades. También realiza la combinación de conciertos con master classes y talleres en diversas sedes académicas de las ciudades y países donde se presenta. A la fecha Tambuco ha realizado actividades académicas en 12 países. “La creación de nuevas generaciones de percusionistas es un proyecto importantísimo para Tambuco. Constantemente realizamos clases maestras, talleres y conciertos didácticos,” comenta Gallardo.

Ricardo Gallardo

Ricardo Gallardo estudió en el Conservatorio y en la Escuela Nacional de Música de la UNAM. En 1987 se trasladó a Canadá para realizar estudios avanzados de Música en The Banff Centre of Fine Arts. Posteriormente viajó a Londres, Inglaterra donde obtuvo la maestría de Percusionista en The City University.

A lo largo de su carrera ha recibido premios, becas y numerosos reconocimientos por su actividad musical, tales como el estímulo para solistas del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, becas de estudios y proyectos otorgadas por The Banff Centre en Canadá, The British Council Fellowship para estudios en Gran Bretaña, así como premios para la comisión y estreno de obras otorgadas por The Canada Council, y The Arts Council of Great Britain.

Ricardo Gallardo obtuvo en Alemania el Kranichsteinerpreis, distinción otorgada por el Darmstadt Internationales Musikinstitut a los mejores intérpretes de música contemporánea; el Reconocimiento a la Creación Artística, de la UNAM, y recientemente la Medalla Mozart de Oro en grado de excelencia, otorgado por la Embajada de Austria y el Instituto Cultural Domecq.

También ha grabado programas especiales para la BBC de Londres, Radio Suecia, Radio Canadá, Radio Nacional de España y Radio IMER de México y producciones discográficas como solista con la Filarmónica de la UNAM y la Filarmónica de la Cd. de México.

Ricardo Gallardo ha demostrado un interés primordial por promover y difundir la música contemporánea a través de una estrecha colaboración con el mayor número posible de compositores, el estreno de sus obras y difusión en el extranjero, la colaboración con diversas disciplinas artísticas, y la formación de nuevas generaciones de percusionistas mediante clases magisteriales, clínicas, talleres y seminarios. Ricardo Gallardo ha ofrecido Seminarios y Clases Magisteriales a percusionistas y compositores en el Centro Nacional de las Artes en México, Escuela Nacional de Música, el circuito Sinfónico Simón Bolivar en Venezuela, y en diversas universidades de Estados Unidos, Canadá, Brasil y Uruguay.

Alfredo Bringas

En cuanto a Alfredo Bringas, otro integrante de Tambuco, ha centrado su actividad musical en la creación y difusión del repertorio nacional e internacional de música contemporánea para percusiones. Como miembro fundador de Tambuco Ensamble de Percusiones de México ha grabado ocho discos compactos de música que, en su mayoría, ha sido escrita especialmente para el ensamble.

Como solista ha participado con la Orquesta Filarmónica de Montpellier, Orquesta Sinfónica de Santa Barbara, CA., Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, Orquesta Filarmónica de la UNAM, Camerata de las Américas, Orquesta Sinfónica de Guanajuato y Orquesta de Cámara de Bellas Artes.

Es percusionista principal de la Camerata de Las Américas dirigida por el Dr. Roberto Kolb. Con este ensamble ha estrenado más de medio centenar de obras contemporáneas y cuenta con más de una docena de discos compactos de repertorio contemporáneo latinoamericano.

Fue fundador de la Orquesta de Percusiones de la UNAM con la cual realizó el estreno mundial de más de cien obras de compositores de todo el mundo y grabó cuatro discos de música para percusiones de compositores mexicanos.

Obtuvo el título de Licenciado Instrumentista en Percusiones en la Escuela Nacional de Música de la UNAM donde actualmente se desempeña como profesor de la especialidad. Estudió la Maestría en Historia del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y actualmente realiza el Doctorado en Interpretación en la Escuela Nacional de Música de la UNAM.

Raúl Tudón

Raúl Tudón, se ha consolidado como uno de los marimbistas más innovadores de su generación, componiendo e interpretando sus propias obras donde ha explotado al máximo las posibilidades sonoras del instrumento y desarrollado en muchas ocasiones nuevas técnicas para la interpretación del mismo.

Al mismo tiempo ha desarrollado una brillante carrera como compositor escribiendo obras tanto para instrumentos solistas como para grupos de cámara y orquestales, siendo por supuesto sus obras para percusión las más importantes en su catálogo. A la fecha a escrito 65 obras con una amplia variedad de combinaciones, destacando las orquestales y los ensambles para percusión.

Ha recibido becas del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y encargos de importantes Festivales como el Festival Internacional Cervantino, entre otros. Como solista ha realizado cuatro grabaciones para Quindecim Recordings donde ha plasmado la mayoría de sus obras para marimba.

Como parte de su desarrollo interpretativo formó el proyecto Cantos Secretos del Silencio donde amplía sus cualidades interpretativas tocando otros instrumentos como el controlador midi de aliento y los sintetizadores donde combina diferentes lenguajes con la improvisación para crear una nueva plataforma creativa. Con este proyecto realizó el CD 13 Danzas para Enfrentar a la Muerte, combinando su experiencia como marimbista con el uso de estos nuevos instrumentos.

Así mismo junto con el flautista norteamericano Steve Gorn y el baterista suizo Georg Hofmann mantiene una continua actividad con el trío Shades of Time improvisando e interpretando obras de los tres integrantes y con los cuales ha realizado una grabación Shades of time también en Quindecim Recordings.

Miguel González

Por último, y no menos importante del cuarteto de percusionistas, tenemos a Miguel González, quien recientemente se integró a Tambuco. Comenzó sus estudios musicales a la edad de tres años. Obtuvo la Licenciatura en Artes con especialidad en Percusión de la Universidad Veracruzana con los maestros Alvin Krueger (timbalista principal de la Orquesta Sinfónica de Xalapa) y Jesús Reyes (percusionista principal de la Orquesta Sinfónica de Xalapa).

En 1992 cursó un año de especialización en Batería en el Percussion Institute of Technology en Hollywood, California, con los maestros Joe Porcaro, Ralph Humphrey, Efrain Toro, Casey Sheurrel y Takashi numazawa entre otros. Realizó la Maestría en percusiones en el Lemmensintitunt en Leuven, Bélgica, donde sus maestros fueron Leo Ouderits y Ludwig Albert.

Recibió del Centro Nacional de las Artes, el Diploma en Estudios Avanzados de Percusión, que fue impartido por Tambuco, Cuarteto de Percusiones de México, y su director Ricardo Gallardo. Además fue ganador del primer lugar en el International Marimba Duo Competition 2001 en St Truiden, Bélgica.

Por otro lado, ha participado en diversas clases maestras con Cloyd Duff, Robert Van Sice, Nancy Zeltsman, percusión múltiple con Steven Shick, y algunos otros. En 1989 co-fundó el Ensamble de Percusiones de Xalapa, hasta 1996 en que pasó a ser percusionista principal de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Veracruz.

En 1998 se integró como percusionista y asistente de timbal de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, puesto que hasta la actualidad desempeña. Posteriormente fundó en 1999 el Ensamble de Percusiones Xoc, del cual es también director. Desde 1993 a la fecha es profesor de percusión en la Universidad Veracruzana en Xalapa, Veracruz.


Y así, para festejar su trayectoria de XV años, Tambuco festeja con dos conciertos en el marco del 36 Festival Internacional Cervantino, en el Templo de la Valencia, de Guanajuato, y en el Teatro Manuel Doblado, de León. Y tal como se formó el grupo originalmente, Tambuco se ha caracterizado por su colaboración estrecha con los creadores de la música escrita para instrumentos de percusión. Además de su estreno constante de piezas, no sólo de compositores de México, sino de muchos países, por lo que ha ido incrementando instrumentos, que pueden ser tanto de origen tradicional hasta instrumentos de concierto totalmente sofisticados e industrializados, lo que los lleva también a la utilización de nuevas técnicas. “Los conciertos generalmente muestran todas estas facetas de percusiones, nos gusta mostrar no solamente los conciertos de percusión como uno se los imagina, con el escenario lleno de tambores, sino también mostrar aquellos lados muy sutiles y muy expresivos de la percusión”, comenta Ricardo Gallardo.

Y Raúl Tudón complementa: "Nuestra meta es siempre la perfección. La perfección de nuestro trabajo como músicos. Eso ha hecho que compositores en todo el mundo conozcan nuestro trabajo. Entonces nos buscan, y esto ha hecho que en festivales se enteren en otras partes del mundo y en todo el mundo son atractivas las percusiones".