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viernes, 16 de octubre de 2009

El circo


El circo, como lo conocemos, es un espectáculo itinerante que incluye acróbatas, payasos, magos, adiestradores de animales y otros artistas. Antes de establecerse, suele ser anunciado por un desfile para avisar al poblado que el circo va llegando. El show se presenta en el interior de una gran carpa con pistas y galerías de asientos para el público. Entre más pistas tenga el circo, es mayor la atracción. En la actualidad existen circos estables y fijos geográficamente, y no todos poseen actos que incluyen animales.

Las actuaciones en un circo se rigen siempre por reglas establecidas, al grado de crear una serie de números que ya son clásicos en el repertorio de este tipo de espectáculos, como pueden ser: las acrobacias a caballo, las cabalgatas y las actuaciones de elefantes, focas, perros y otros animales amaestrados.

El domador de leones, es ya un personaje clásico y más atrayente del circo aunque en algunos países se han prohibido esta clase de números. Sin embargo, las funciones con animales son sólo un reflejo de aquellos circos romanos, donde siempre se opone a la fuerza bruta de la bestia contra la inteligencia del hombre.

Los antiguos saltimbanquis, juglares y magos fueron los precursores de los artistas de circo actuales, los cuales muchos de sus números y creaciones forman parte de la mayor tradición circense. Por ejemplo, el payaso actual, o clown, ha heredado dicha tradición y sus actuaciones incluyen toda una serie de chises, pantomimas, piruetas y números musicales, que siempre han atraído a grandes y pequeños. Aunque claro, pueden ser también un dramático reflejo de la incomprensión, la soledad y los defectos humanos, como Grock, Rivel, Popov o los hermanos Fratellini.

El circo de la antigua Roma


Fueron los romanos quienes le dieron el nombre de Circo (Circus) a las actividades de entretenimiento, más aún, a los espectáculos públicos. En la antigua Roma, el circo era un lugar destinado a espectáculos públicos, en especial las carreras de caballos. La pista estaba dividida a lo largo por una gran valla en la cual corrían los competidores.

Tras el éxito de la presentación se crearon los anfiteatros como el Circo Máximo que contaba con una capacidad para 100 000 personas. Con el tiempo se amplió con el fin de albergar 385 000 espectadores. También se construyó canales de agua, ordenado por Julio Cesar, para presentar competencias de natación y regatas.

La presentación se abría con un gran desfile que comenzaba con lujosas carrozas y la efigie de los dioses de la ciudad, seguidos por el emperador y su corte. Detrás iban las personas que intervenían en los juegos, músicos, atletas, danzarines, magistrados y por último efebos y doncellas quemando incienso.

Además de carreras también había combates simulados entre guerreros; pero con la aparición de los gladiadores y luchadores profesionales, las contiendas fueron cada vez más despiadadas, incluso hacia el año 15 AC Aurelio Escauro fundó la primera escuela de gladiadores.

Las fieras se incorporaron años después al circo romano. En un principio los animales eran acribillados a flechazos dentro de jaulas encendidas con fuego, posteriormente inauguraron los combates entre hombres y fieras.

Evolución del circo


Tras la decadencia de las civilizaciones antiguas, las personas perdieron el interés en las artes corporales como en el teatro gestual, la danza, la gimnasia y el circo.

Posteriormente las artes corporales recobraron su espacio en la Europa de la Edad Media, volviendo poco a poco a la realidad cotidiana. Pero no fue sino hasta en el Renacimiento cuando los circenses volvieron a tomar los pueblos y las calles de muchos países europeos, ampliando el status social de dicha cultura.

La función primordial del circo era entretener a la gente: buscar la risa descomprometida de la educación y dejar fuera el concepto utilitario para de esta manera encantar y entretener a su público.

Para esta época las “troupes de saltimbanquis” incluían en sus espectáculos música, baile, cuentos populares, narraciones épicas, títeres, sin mencionar las ya clásicas acrobacia y malabares. Se hizo tradición en muchos pueblos acoger a los artistas itinerantes, ofreciéndoles un lugar para presentar sus espectáculos, como atracción de los acontecimientos públicos importantes. De forma lenta se formalizaron los itinerarios: caminos por los cuales miles de artistas solían pasar durante todo el año.

El circo de hoy


Apareció por primera vez el circo, tal y como lo conocemos, en Gran Bretaña en 1770, y en el siglo siguiente la actividad circense se extendió a gran número de países. En Alemania fueron famosos los circos Renz, Busch y Schuron; en Francia el Circo de Invierno (Cirque d’Hiver) y Médranos; en Gran Bretaña, el Circus Sanger; y en Estados Unidos, Barnum & Bailey, que fue el primer gran circo ambulante. En la Unión Soviética, el circo está subvencionado por el Estado, y es una tradición de amplio arraigo popular.

En la actualidad la palabra circo no sólo se refiere a los espectáculos ambulantes, pues también se designa al sitio en el que se representa el espectáculo circense, que puede ser una carpa móvil o un anfiteatro permanente.

El circo representa parte importante de la cultura, construida prácticamente desde que el hombre empezó a registrar sus hazañas, sus descubrimientos, sus ideas y sus creencias.


Aún así lo derechos humanos y de los animales cada vez suman mayor importancia. Por ejemplo, en antiguas épocas las deformaciones o las condiciones especiales en animales o en humanos, eran parte de un espectáculo mórbido que, despreciativamente, se refería como fenómenos. Un caso famoso fue el del “Hombre elefante”. Aunque vetados en muchas partes del mundo, estos espectáculos continúan en una forma separada y paralela a algunas ferias o carnavales. Para ello existen campañas para pedirle a la gente que no vaya a circos en los que se haga uso de animales.

Para ello, las nuevas producciones están haciendo que el concepto de circo clásico se vaya modificando. La evolución del arte en el circo lo aproxima al ámbito de la Educación Física, el cual ha ampliado sus horizontes, por la importancia que pone al trabajo corporal, a diferencia de otras épocas en las que predominaban los números con animales (domadores), con objetos (ilusionismo), o propuestas exhibicionistas (malformaciones).

Al aumentar los aspectos de teatralidad y la incorporación del simbolismo de la danza, el circo se acerca al campo de la expresión a través del cuerpo mucho más que en sus inicios donde predominaba "la dificultad del acto".

Las producciones artísticas circenses han ido acrecentando hasta el grado de extraer contenidos adaptables a un objetivo educativo, los cuales pueden desarrollarse a través de unidades didácticas constituidas alrededor del circo como centro de interés.

viernes, 19 de junio de 2009

El mago



El término Mago proviene del persa antiguo maguš por mediación del griego μάγος y finalmente del latín magus.

En tiempos remotos, un magie era el miembro de una tribu de la antigua Media que se ocupaba de las prácticas religiosas y funerarias. Después de la conversión de esta tribu al zoroatrismo (una religión y filosofía basada en las enseñanzas del profeta y reformador iraní Zoroastro –Zaratustra- donde se reconoce como divinidad a Ahura Mazda, considerado como el único Creador) fueron considerados por los tres imperios persas, guardianes del legado de Zaratustra.

Estos magos incluyeron poco a poco algunos temas o elementos de Babilonia en su religión, tales como la astrología, la demonología y la magia. Solían verter en sus ritos religiosos libaciones de leche, aceite y miel sobre una llama y al mismo entonaban rezos y canciones. Llevaban vestiduras blancas, tiara, y en la mano un haz de ramas de tamarisco. Estudiaban las estrellas buscando en los cielos señales para predecir los hechos futuros en la tierra (astrología).

Tiempo después, en el siglo I, estos miembros fueron reconocidos como sabios y adivinos. Como ejemplo tenemos a los reyes magos, personajes llegados de Oriente y mencionados en la Biblia (Mateo 2,1-12), quienes en el sentido original del término, eran sacerdotes persas. Hombres mortales que buscan el conocimiento a través del estudio de la naturaleza para comprender el mundo y el más allá.

Cambio de significado

Con el tiempo el significado del término se designó a alguien que practica la magia o hechicería. Esto es gracias a la intervención de la Iglesia, quién asimiló las creencias y rituales religiosos no cristianos con la brujería y prácticas similares. Retrocediendo un poco y regresando a la idea original de los zoroastrianos.

Tiempos modernos

En épocas recientes, el título de “Mago” se ha encasillado a los artistas que practican el ilusionismo, es decir, aquellos que realizan juegos para crear ilusiones visuales o en cualquiera de los sentidos, simulando poderes especiales, con objetivos recreativos. La cuál ha entrado a formar parte de las artes escénicas contemporáneas.

El ilusionista, como profesión, ganó prestigio durante el siglo XVII, y fue pasando por diversas modas hasta convertirse en una de las formas más populares de entretenimiento.

Jean Eugène Robert-Houdin (1805-1871), de profesión relojero, a quien se le debe el ilusionismo moderno, abrió un teatro de magia en parís en la década de 1840.

Posteriormente, Harry Houdini (1874-1926), el más célebre mago y/o escapista del siglo XIX, tomó su nombre profesional de Harry Keller y del mencionado Robert-Houdin, y desarrolló una serie de ilusiones de magia escénicas, basadas muchas de ellas en el arte del escape.

A finales del siglo XX, el ilusionismo volvió a levantarse de la mano de Doug Henning primero, y David Copperfield después, a través de sus especiales televisivos, espectáculos en Broadway, y giras mundiales.

En la actualidad existen muchos y famosos ilusionistas conocidos mundialmente: David Blaine, David Copperfield, Criss Angel, Juan Tamariz, Jeff McBride, Lance Burton, René Lavand, Cyril Takayama, Arturo de Ascanio, Gerardo Parra, y más…

Disciplinas dentro del ilusionismo

El ilusionismo se clasifica dependiendo de la distancia de los espectadores, número de ellos y localización de la presentación:

- Magia de cerca o micromagia: Efectos hechos a corta distancia, a menos de una docena de espectadores. Generalmente se emplean casi siempre naipes, monedas, y otros objetos cotidianos y de pequeño tamaño. También llamada close up. Los magos más reconocidos son: Dai Vernon, Martin Nash, Tony Slydini y René Lavand.

- Magia de salón: Juegos de magia visibles para un grupo de quince a cien personas. Entre otros elementos, se utilizan sogas, pañuelos, aros, y diversos accesorios de tamaño medio. Es la que suelen utilizar los magos fiestas y eventos.

- Magia de escena: Se lleva a cabo sobre un escenario, mayormente en un teatro. En ella se desarrollan las grandes ilusiones, y las manipulaciones. En el siglo XX sobresalieron Cardini, Fred Kaps y Channing Pollock, entre otros.

- Magia callejera: Se realiza en la calle. La magia de calle no es, por sí misma, una disciplina dentro del ilusionismo. A veces se produce esta confusión, pero en realidad es magia de cerca, de escenario, etc., realizada en un entorno como la calle, aunque los efectos son los mismos. Tiene muchos siglos de historia, y su máximo exponente moderno es Jeff Sheridan, que actuaba en la década de 1970 en el Central Park de Nueva York. Jim Cellini, alumno de Slydini, es también un reconocidísimo mago de a pie de calle.

En función de los objetos utilizados:

· Numismagia: magia con monedas.

· Cartomagia: magia con naipes.

· Magia con animales: aparición, desaparición o transformación de palomas, conejos y otros animales.

· Grandes ilusiones: magia en la que personas son cortadas, desaparecen, encerradas en sitios estrechos, vuelan, etc.


En función de los tipos de efectos:

· Magia cómica

· Mentalismo

· Manipulación de escenario

· Escapismo

· y otros

Básicamente existen los siguientes tipos de efectos:

· Producción: aparecer algo de la nada.

· Desaparición: desvanecer algo o a uno mismo.

· Transformación: transformar algo en otra cosa, no necesariamente el objeto, también puede ser el color, la forma, etc.

· Restauración: restaurar algo roto o dañado.

· Teletransportación: transportar algo de un lugar a otro, de una forma imposible.

· Levitación: suspender algo en el aire que simule ausencia de gravedad.

· Penetración: atravesar un objeto con otro y que se restaure de una forma imposible.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Bufón

El bufón no es más que el truhán o gracioso que tenía por oficio hacer reír a los poderosos con sus palabras, acciones y chocarrerías. Para algunos, su nombre proviene de una de aquellas gracias usuales que consistía en llenar la boca de aire hinchando los carrillos y al recibir un manotazo a mano abierta, expulsaba el aire violentamente haciendo un ruido como de bufido. Lo usual es que fueran personas con características físicas fuera de los habitual, como: jorobados, enanos, etc. Por lo que se reían más de sus defectos que de sus chistes.

Se piensa que los bufones son exclusivos de la Edad Media y comienzos de la Moderna, pero lo cierto es que los cómicos que han vivido de sus gesticulaciones, chistes y piruetas han existido desde hace milenios.

Ya figuraban los bufones en Grecia y Roma ejerciendo su papel. En Grecia, los atenienses no desdeñaban oír a los más viles bufones en los mismos teatros en que se presentaban las creaciones de Sófocles y de Eurípides.

En Roma, se demuestra el gusto con que el pueblo romano llegó a escuchar a los bufones a través de las obras de muchos autores cómicos y algunos paisajes de las de Marcial, Séneca y Suetonio y en pinturas halladas en Pompeya.

La afición creció en Roma en la medida que las costumbres se corrompían y aumentaba el amor al lujo y al desenfreno por la ostentación causando cada vez mayor deleite y siendo buscadas con mayor empeño en las monstruosidades físicas, morales e intelectuales: enanos, gigantes deformes, etc.

La costumbre creó un tráfico enorme para esta clase de mercancías en un mercado especial en Roma. Cuando los provechos de dicha industria aumentaron de modo considerable, los orientales se dedicaron a la confección de monstruos y enanos.

En Pompeya se han hallado vasos etruscos con la forma de estos desgraciados engendros que servían de entretenimiento a una sociedad corrompida. Augusto, deseoso de que el pueblo participara del placer de ver uno de estos monstruos hizo exhibir un joven llamado Licino que no tenía más de 60 cm de altura, no pesaba más de 8 kilos y poseía voz estentórea. Otros que se hicieron grandes reputaciones como bufones fueron Galba, Capitolino y Cecilio, los cuales alcanzó la sátira de Marcial.

Aparte de los que aparecían en los teatros, había bufones que divertía al pueblo en las plazas y en los puntos concurridos de las calles siendo política de los emperadores alimentar estos gustos para distraer a la gente apartándola de los asuntos importantes y de Estado.

El mundo pagano cedió los bufones al cristianismo, pudiendo seguir sus huellas en el Digesto, en el Isidoro de Sevilla y otros historiadores de la época. En el siglo V comienzan ya a recibir el nombre de juglares.

Posteriormente los bufones se diferenciaron de los cantores de amor que con el laúd al hombro recorrían los castillos, hecho que quedó patente cuando Rodolfo de Habsburgo desterró a los juglares de su corte conservando no obstante a su lado a su bufón Capadoxo.

Ya en la Edad Media, el uso y mantenimiento de los bufones se vio introducido entre los señores y reyes. Cada castillo tenía su bufón y llegaron a adquirir verdadera importancia. Se les vio en Alemania tomar parte en las conspiraciones, en las guerras, en las fiestas de aquella época caballeresca, sobre pasando con frecuencia en valor a los más ilustres caballeros.

Algunos bufones llegaron a adquirir títulos de nobleza y bastantes cualidades de hidalgos. Hallaban su existencia sujeta a muchas vicisitudes como favoritos de los grandes y de los reyes. No faltó entre sus chistes ejemplos de sutileza e ingenio, siendo sobre todo notable que las verdades que los más íntimos de los reyes no se atrevían a pronunciar brotaban a veces de manera normal y corriente de labios de los bufones.

El más célebre de todos tanto en Francia como en Italia fue Tribulet que amenizó con sus gracias la corte de Francisco I de Francia y en cuyas supuestas desgracias se inspiró Víctor Hugo para hacerle protagonista de su trágico drama El rey se divierte sobre el que luego compuso Verdi su Rigoleto.

En España, aún cuando en menor medida que en otros países, hubo también bufones. Siempre fueron mirados con el desafecto natural a una profesión que muchas veces conducía a un favoritismo de baja calidad, cimiento de malas acciones y hasta de crímenes. Espías públicos de los palacios son los bufones y los que más corrompen sus costumbres, dijo Saavedra Fajardo en sus Empresas y Quevedo en sus Zahurdas. Los bufones de la corte Felipe IV fueron retratados con singular maestría por Velásquez imbuyéndoles de gran dignidad y porte aristocrático.

jueves, 31 de julio de 2008

Mimos

En la Pantomima, que es la parte de las artes escénicas que utiliza la mímica como forma de expresión artística, los mimos son aquellas personas que renuncian al uso del lenguaje hablando en sus actuaciones, rechazando con frecuencia el uso de cualquier tipo de sonido u objeto.

Es una forma frecuente de arte callejero, generalmente de forma individual que tiene elementos comunes con la danza y las artes circenses. Los mimos suelen simular con sus gestos, cosas o personas que no existen realmente. Lo que puede dar lugar a coreografías muy elaboradas.

Según cita Peter Roberts en su libro Mimo, El arte del Silencio, los estudiosos del tema apuntan que el primero en hacer pantomima en Roma fue el artista griego Livius Andronicus, quien por ser tan popular perdió la voz debido a sus numerosas representaciones y recurría al gesto para dar a conocer sus poesías.

Los primeros mimos occidentales aparecieron en los teatros de Grecia y Roma en el siglo V a.c. La mímica era un importante elemento en los teatros de la época, donde buena parte del público no podía oír a los actores. Pero su suerte dependía de las exigencias de cada Emperador. Augusto, por ejemplo, disfrutaba de sus esclavos mimos, pero Tiberio los eliminaba y Calígula los hacía volver para más tarde otra vez expulsarles. Se sabe que a finales del Imperio Romano, el mimo comenzó una decadencia y se ve obligado a representar los temas más polémicos de la sociedad, es tal la necesidad de causar emoción que las ejecuciones las vuelven una diversión.

Pero durante la Edad Media, este arte casi desapareció de Europa. Por lo que los artistas se esparcieron por Europa y comenzaron a ganarse la vida en lugares públicos. Al darse cuenta de que no se pueden erradicar, la iglesia católica reivindica públicamente la situación teatral.

Después en el siglo XVI apareció en Italia la “Comedia del arte”, una forma de teatro improvisado que tuvo un gran éxito por toda Europa, especialmente al surgir Arlequín, pero que al censurarles el texto, se vieron obligados a recurrir al gesto para seguir con su trabajo.

Francia acoge este nuevo estilo y crea una tradición propia. Jan-Gaspard Deburau, hijo de acróbatas del Teatro de los Funambules sustituyó en 1819 al actor que hacía de Pierrot, al no limitarse exclusivamente a hacer reír acaparó inmediatamente la atención del público ya que introdujo elementos y nuevas situaciones que formaron una historia. Posteriormente, Charles Deburau, su hijo, continuó con la tradición y luego se les sumaron otros. Así que actualmente se le considera como el padre del Mimo moderno pues dedicó su vida a la investigación del movimiento y al redescubrimiento del mimo, creando teorías, técnicas, ilusiones y una escuela de mimos. Actualmente existen mimos por todo el mundo y al parecer, aunque siempre un poco al margen. Entre los mimos destacados, tenemos a:
Marcel Marceau

Búster Keaton


Vol Ras

Carlos Martínez

Pablo Zibes

sábado, 26 de julio de 2008

Arlequín

Es uno de los personajes clásicos de la comedia del arte (Commedia dell’Arte), que surgió en Italia en el siglo XVI, cuyo traje estaba hecho de rombos multicolores, pues en un principio eran remiendos que representaban la pobreza, ya que un Arlequín no es más que un Zanni astuto, pero que con el tiempo se fueron estilizando hasta formarse un traje bonito y elegante.
Su nombre viene del rey de Gran Bretaña, Herla (Herla King), o de un demonio denominado Hellequin, pero que se fue modificándose desde Harlequín hasta Arlequín. Se piensa que también podría provenir del inglés Hell (infierno) y King (rey). Por lo que Arlequín sería entonces un personaje nacido de creencias populares relativas al infierno.

El arlequín fue empleado en muchas piezas de Comedia dell’ Arte, apareciendo como un personaje femenino indispensable dentro de ellas. Su función es la de un valet cómico, siendo conocido por su sentido del humor. Tiene muy poca inteligencia, es hambriento, crédulo y parsimonioso. Siempre está en busca de comida, y para hallarla es capaz de inventar todo tipo de estratagemas, piruetas y acrobacias, estando el resto del tiempo durmiendo o buscando hacer el menor esfuerzo posible.

El vestuario del arlequín suele ser de a cuadros con antifaz o enmascarados. Desempeña normalmente el rol de servidor humilde, como en El servidor de dos amos, de Carlo Goldoni. Puede ser el enamorado de Colombina, en ocasiones utiliza el nombre de Arlequina, se trata de una criada con un traje ajado, lleno de penachos y no lleva máscara. Es característico su denso maquillaje alrededor de los ojos y lleva un tamborcillo con el que rechaza los intentos de acoso de Pantaleón. A menudo se trata del único personaje sensato del escenario. Colombina ayuda a su señora, la innamorata, a ganarse el afecto de su verdadero amor, a base de manipular a Arlequín y contra Pantaleón, mientras manejaba al entorno de .


También se le caracteriza por ser enemigo de Pierrot, otro personaje de la Commedia dell’ arte que se caracteriza por llevar un vestido de blanco y amplio, con botones negro y un pequeño sombrero negro sobre la cara pintada de blanco. El nombre de Pierrot es un galicismo que deriva del personaje italiano de la Commedia dell’ arte, Pedrolino, uno de los primeros zanni. Fue interpretado por Giovanni Pellesini, actor de la compañía Gelosi.

Ya en Francia, aparece Arlequín en la época de Moliere, cambiando sus características, quedando incluso como su sirviente ingenuo y sensible, como en la Isla de los Esclavos. El traje de Arlequín está compuesto de una chaqueta y un pantalón de retazos coloridos e irregulares, y un sombrero blanco que en ocasiones tiene una cola de zorro o de conejo. Anda siempre con un cinturón del que pende un palo, y además usa una media máscara negra con elementos demoníacos (incluyendo una especie de cuerno), nariz respingada y con ciertas características animales (hay máscaras de Arlequín con rasgos de gato, mono, perro, etc.)
El Arlequín es un personaje del Carnaval de Binche, en Bélgica, aunque en forma exclusiva para niños de la escuela de esa localidad, también muy parecido al trabajo desempeñado por el Bufón.