Llegó a comentar en entrevista que cuando nos fijamos un objetivo, el mejor medio para alcanzarlo es tomar el camino opuesto: “No soy yo quien ha inventado dicho método. Para llegar al paraíso, Dante, en su Divina comedia, comienza pasando por el infierno. Para descubrir las Indias, Cristóbal Colón elevó anclas en dirección a América. Para encontrar la realidad hay que hacer lo mismo: darle la espalda y pasar por lo fantástico. Ése es el recorrido que lleva a cabo el héroe de La historia interminable. Para descubrirse, a sí mismo, Bastián debe primero abandonar el mundo real (donde nada tiene sentido) y penetrar en el país de lo fantástico, en el que, por el contrario, todo está cargado de significado. Sin embargo, hay siempre un riesgo cuando se realiza tal periplo; entre la realidad y lo fantástico existe, en efecto, un sutil equilibrio que no debe perturbarse: separado de lo real, lo fantástico pierde también su contenido. Eso lo aprende Bastián a su paso por la ciudad de los emperadores destronados. Al haber perdido hasta el recuerdo del mundo real, los habitantes de dicha ciudad del absurdo se ven obligados a desparramar al azar las letras del alfabeto durante todo el año, esperando que, en el transcurso de la eternidad, acaben por aparecer todos los libros del mundo, entre los que se encuentra, claro está, La historia interminable.”viernes, 2 de abril de 2010
Michael Ende, el defensor de Fantasía
Llegó a comentar en entrevista que cuando nos fijamos un objetivo, el mejor medio para alcanzarlo es tomar el camino opuesto: “No soy yo quien ha inventado dicho método. Para llegar al paraíso, Dante, en su Divina comedia, comienza pasando por el infierno. Para descubrir las Indias, Cristóbal Colón elevó anclas en dirección a América. Para encontrar la realidad hay que hacer lo mismo: darle la espalda y pasar por lo fantástico. Ése es el recorrido que lleva a cabo el héroe de La historia interminable. Para descubrirse, a sí mismo, Bastián debe primero abandonar el mundo real (donde nada tiene sentido) y penetrar en el país de lo fantástico, en el que, por el contrario, todo está cargado de significado. Sin embargo, hay siempre un riesgo cuando se realiza tal periplo; entre la realidad y lo fantástico existe, en efecto, un sutil equilibrio que no debe perturbarse: separado de lo real, lo fantástico pierde también su contenido. Eso lo aprende Bastián a su paso por la ciudad de los emperadores destronados. Al haber perdido hasta el recuerdo del mundo real, los habitantes de dicha ciudad del absurdo se ven obligados a desparramar al azar las letras del alfabeto durante todo el año, esperando que, en el transcurso de la eternidad, acaben por aparecer todos los libros del mundo, entre los que se encuentra, claro está, La historia interminable.”viernes, 24 de octubre de 2008
Alicia Perales (1922-1994)

Fue una bibliotecóloga mexicana. Alicia Perales nació en la Ciudad de México el 24 de octubre de 1922. Estudió la licenciatura en letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En 1954 realizó la maestría en Arts in Library Science en la Universidad de Kent, Ohio. De regreso a México continuó con sus estudios literarios en la UNAM y, en 1959, se doctoró en letras españolas con la distinción Cum Laude. Durante el lapso en el que realizó sus estudios en Estados Unidos, Perales fue bibliotecaria en el departamento de catalogación de la Biblioteca Conmemorativa Colón, de la Unión Panamericana, en Washington, D. C., así como en los departamentos de circulación y de adquisiciones de la biblioteca de la Universidad de Kent. De 1955 a 1958 se hizo cargo de la jefatura de servicios al público en la Biblioteca Central de la UNAM. Por esa misma época, en 1956, fue fundadora del Colegio de Bibliotecología y, poco después, del Posgrado en Bibliotecología (maestría), en la Facultad de Filosofía y Letras, donde, en 1960, debido a su sólida trayectoria, le fue asignado el cargo de directora del Seminario de Investigación Bibliotecológica y, en 1965, el de secretaria del Programa de Formación de Profesores. La vasta experiencia de la doctora Perales, tanto académica como administrativa, le permitió ocupar el puesto de Directora General de Bibliotecas de la UNAM entre 1966 y 1972. Allí, ante la necesidad de que las bibliotecas universitarias fueran organizadas y administradas eficazmente, la doctora Perales consolidó la práctica bibliotecaria como una disciplina profesional y no solamente como una labor administrativa, y a partir de esos notables esfuerzos, los bibliotecarios profesionales tuvieron las bases para conquistar, años después, un gran reconocimiento en el ámbito académico universitario. Más adelante, de 1973 a 1977, la doctora Perales dirigió el Centro de Investigaciones Bibliotecológicas y de Archivología de la Facultad de Filosofía y Letras. En lo que respecta a su obra escrita, la doctora Perales fue autora de alrededor de sesenta artículos y de más de treinta reseñas sobre temas bibliotecológicos, publicados en revistas especializadas. Alicia Perales falleció en la Ciudad de México el 4 de junio de 1994.
miércoles, 27 de agosto de 2008
Agustín Aragón y León (1870-1954)

Fue un filósofo, literato y político mexicano nacido en la Villa de Jonacatepec, Estado de Morelos, el 28 de agosto de 1870. Educado en el hogar hasta que al cumplir 13 años 4 meses, sus padres lo trasladaron a la metrópoli, donde ingresó en la Escuela Nacional Preparatoria. A fines de 1889 concluyó en ésta sus cursos, y se distinguió como conferenciante público. Posteriormente estudió para ser ingeniero topógrafo hidrógrafo, ingeniero geógrafo y otras asignaturas de ingeniería de minas. Una vez consagrado al profesorado, enseñó en la escuela de Ingenieros, Economía Política y Matemáticas superiores; en la de Agricultura, Historia Natural agrícola del ganado mayor y menor, y meteorología; en el Colegio Militar, Física; y en la Preparatoria, Mecánica y Cosmografía y academias de Física y Química. En el Colegio Militar así mismo en las dos Normales fue examinador ad honorem; de Geodesia y Astronomía práctica; de Cosmografía y Geografía; y de Economía política y Derecho Constitucional. En 1888 empezó a estudiar el positivismo en su aspecto filosófico, en los siguientes años en el social, político y religioso. Fundó en 1901 la Revista positiva que editó a sus expensas y escribió más de 4 tomos de los 14 que lo forman. De 1896 a 1900 trabajó en la Secretaría de Fomento. En 1891 y 1892 trazó el paralelo de 31º 47’ de latitud norte entre México y los Estados Unidos. En 1907, en el mes de enero, se divorció de la enseñanza oficial y desde entonces se dedicó a la enseñanza positivista gratuita popular. De 1900 a 1910 fue diputado al Congreso de la Unión, y allí pronunció tres resonantes discursos; dos en defensa del Senador Lic. José López Portillo y Rojas en el Gran jurado de éste en noviembre de 1909 y otro a discutir el dictamen sobre la nacionalización de los Ferrocarriles. Sus obras están en la Revista Positiva, en decenas de folletos en páginas inéditas, en revistas extranjeras y nacionales de sociedades científicas. No tuvo palmas académicas ni condecoraciones. El Ing. Agustín Aragón y León falleció en la ciudad de México, el 30 de marzo de 1954, en el antiguo Hospital Inglés. Sus restos fueron velados en su casa de la calle del Pino número 215 en la colonia Santa María la Ribera. Fue sepultado por decreto presidencial del Lic. Adolfo Ruíz Cortines, con todos los honores correspondientes, en la rotonda de los Hombres Ilustres del Panteón Civil de Dolores, en la ciudad de México, el 31 de marzo.




