Llegó a comentar en entrevista que cuando nos fijamos un objetivo, el mejor medio para alcanzarlo es tomar el camino opuesto: “No soy yo quien ha inventado dicho método. Para llegar al paraíso, Dante, en su Divina comedia, comienza pasando por el infierno. Para descubrir las Indias, Cristóbal Colón elevó anclas en dirección a América. Para encontrar la realidad hay que hacer lo mismo: darle la espalda y pasar por lo fantástico. Ése es el recorrido que lleva a cabo el héroe de La historia interminable. Para descubrirse, a sí mismo, Bastián debe primero abandonar el mundo real (donde nada tiene sentido) y penetrar en el país de lo fantástico, en el que, por el contrario, todo está cargado de significado. Sin embargo, hay siempre un riesgo cuando se realiza tal periplo; entre la realidad y lo fantástico existe, en efecto, un sutil equilibrio que no debe perturbarse: separado de lo real, lo fantástico pierde también su contenido. Eso lo aprende Bastián a su paso por la ciudad de los emperadores destronados. Al haber perdido hasta el recuerdo del mundo real, los habitantes de dicha ciudad del absurdo se ven obligados a desparramar al azar las letras del alfabeto durante todo el año, esperando que, en el transcurso de la eternidad, acaben por aparecer todos los libros del mundo, entre los que se encuentra, claro está, La historia interminable.”viernes, 2 de abril de 2010
Michael Ende, el defensor de Fantasía
Llegó a comentar en entrevista que cuando nos fijamos un objetivo, el mejor medio para alcanzarlo es tomar el camino opuesto: “No soy yo quien ha inventado dicho método. Para llegar al paraíso, Dante, en su Divina comedia, comienza pasando por el infierno. Para descubrir las Indias, Cristóbal Colón elevó anclas en dirección a América. Para encontrar la realidad hay que hacer lo mismo: darle la espalda y pasar por lo fantástico. Ése es el recorrido que lleva a cabo el héroe de La historia interminable. Para descubrirse, a sí mismo, Bastián debe primero abandonar el mundo real (donde nada tiene sentido) y penetrar en el país de lo fantástico, en el que, por el contrario, todo está cargado de significado. Sin embargo, hay siempre un riesgo cuando se realiza tal periplo; entre la realidad y lo fantástico existe, en efecto, un sutil equilibrio que no debe perturbarse: separado de lo real, lo fantástico pierde también su contenido. Eso lo aprende Bastián a su paso por la ciudad de los emperadores destronados. Al haber perdido hasta el recuerdo del mundo real, los habitantes de dicha ciudad del absurdo se ven obligados a desparramar al azar las letras del alfabeto durante todo el año, esperando que, en el transcurso de la eternidad, acaben por aparecer todos los libros del mundo, entre los que se encuentra, claro está, La historia interminable.”lunes, 19 de enero de 2009
Salvador Novo

lunes, 22 de diciembre de 2008
Manifestaciones románticas
Se desarrolló fundamentalmente en la primera mitad del siglo XIX, extendiéndose desde Inglaterra a Alemania. Después a Francia, Italia, Argentina, España, México, etc. Su vertiente literaria se fragmentó posteriormente en diversas corrientes, como el Parnasianismo, el Simbolismo, el Decadentismo o el Prerrafaelismo, reunidas en la denominación general de Postromanticismo, una derivación del cual fue el llamado Modernismo hispanoamericano.
Romanticismo Alemán
El movimiento literario Sturm und Drang (en alemán: tormenta e ímpetu), desarrollado durante la última mitad del siglo XVIII, fue el precedente importante del Romanticismo alemán. El Romanticismo alemán no fue un movimiento unitario. Por ello se habla en las historias literarias de varias fases del Romanticismo. Una etapa fundamental fueron los años noventa del siglo XVIII (Primer Romanticismo), pero las últimas manifestaciones alcanzan hasta la mitad del siglo XIX.
Los filósofos dominantes del romanticismo alemán fueron Johann Gottlieb Fichte y Friedrich Wilhelm Joseph Schelling (los fundadores del Idealismo Alemán). Y los autores más importantes son Goethe, Novalis, Ludwig Tieck, Friedrich Schlegel, Clemens Brentano, August Wilhelm Schlegel, Achim von Arnim, E.T.A. Hoffmann, y Friedrich Hölderlin.
Romanticismo francés
El Romanticismo francés tuvo su manifiesto en Alemania (1813), de Madame de Staël, aunque el gran precursor en el siglo XVIII fue Jean-Jacques Rousseau, autor de Confesiones, Ensoñaciones de un paseante solitario, el Emilio, Julia, o La Nueva Eloísa y El contrato social, entre otras obras.
En el siglo XIX sobresalieron Charles Nodier, Víctor Hugo, Alphonse de Lamartine, Alfred Victor de Vigny, Alfred de Musset, George Sand, Alexandre Dumas (tanto hijo como padre), entre otros; son los mayores representantes de esta estética literaria.
Romanticismo inglés
El Romanticismo en Inglaterra comenzó casi al mismo tiempo que en Alemania; ya para el siglo XVIII habían dejado atrás la Edad Media y sus valores de falsarios inventores de heterónimos medievales, pero el movimiento surgió a la luz con los llamados grupos lakistas (Wordsworth, Coleridge, Southey), y su manifiesto fue el prólogo de Wordsworth a sus Baladas líricas, aunque ya lo habían presagiado en el siglo XVIII Young con sus Pensamientos nocturnos o el originalísimo William Blake.
Los autores más representativos fueron Lord Byron, Percy Bysshe Shelley y John Keats, en cuanto a poesía. Después tenemos a Thomas De Quincey, y Elizabeth Barrett Browning y su marido Robert Browning, este último creador de una forma poética fundamental en el mundo moderno, el monólogo dramático. En narrativa destaca Walter Scott, creador del género de novela histórica moderna con sus ficciones sobre la Edad Media inglesa, o las novelas góticas El monje de Lewis o Melmoth el Errabundo, de Charles Maturin.
Romanticismo español
En España, la ideología romántica tuvo precedentes en los afrancesados ilustrados españoles, como se aprecia en las Noches lúgubres de José de Cadalso o en los prerrománticos. Reflejaban una nueva ideología presente ya en figuras disidentes del exilio, como José María Blanco White. Pero el lenguaje romántico propiamente dicho tardó en ser asimilado debido a la reacción emprendida por Fernando VII tras la Guerra de la Independencia, que impermeabilizó en buena medida la asunción del ideario romántico.
A pesar de ello, ya en la segunda década del siglo XIX, el diplomático Juan Nicolás Böhl de Faber publicó en Cádiz una serie de artículos entre 1818 y 1819 en el Diario Mercantil a favor del teatro de Calderón de la Barca contra la postura neoclásica que lo rechazaba, que suscitó un debate en torno a los nuevos postulados románticos. Más tarde, en el periódico barcelonés El Europeo (1823-1824), Bonaventura Carles Aribau y Ramón López Soler defendieron el Romanticismo moderado y tradicionalista del modelo de Böhl, negando decididamente las posturas neoclásicas. En sus páginas se hace por primera vez una exposición de la ideología romántica a través de un artículo de Luigi Monteggia titulado Romanticismo.
Algunos escritores liberales españoles, emigrados por vicisitudes políticas, entraron en contacto con el Romanticismo europeo, y trajeron ese lenguaje a la muerte del rey Fernando VII en 1833. La poesía del romántico exaltado está representada por la obra de José de Espronceda y la prosa, por la figura decisiva de Mariano José de Larra. Un romanticismo moderado encarnan José Zorrilla, dramaturgo, autor del Don Juan Tenorio; y el Duque de Rivas, que, sin embargo, escribió la obra teatral que mejor representa los temas y formas del romanticismo exaltado: Don Álvaro o la fuerza del sino.
Un Romanticismo tardío, más íntimo y poco inclinado por temas político-sociales, es el que aparece en la segunda mitad del siglo XIX, con la obra de Gustavo Adolfo Bécquer, la gallega Rosalía de Castro, y Augusto Ferrán, que experimentaron el influjo directo con la lírica germánica de Heinrich Heine y del folclore popular español, recopilado en cantares, soleás y otros moldes líricos, que se publicó en esta época.
Romanticismo italiano
El Romanticismo italiano se manifestó con la Lettera semiseria di Grisostomo al suo figliolo de Giovanni Berchet (1816) y se destacó, sobre todo, por la figura de los escritores Ugo Foscolo, autor del famoso poema Los sepulcros, y Giacomo Leopardi, cuyo pesimismo se vierte en composiciones como El infinito o A Italia. El romanticismo italiano tuvo también una gran novela histórica, I promesi sposi (Los novios), de Alessandro Manzoni.
Romanticismo ruso
En Rusia, el Romanticismo supuso toda una revolución, pues autorizó como lengua literaria lo que hasta entonces estaba poco cultivado el idioma ruso. El artífice de este cambio fue el gran escritor ruso Alejandro Pushkin, acompañado de numerosos seguidores e imitadores.
Romanticismo checo
En la literatura checa destacan los escritores Karel Hynek Mácha y František Čelakovský y el eslovaco, y también ideólogo del paneslavismo romántico, Ján Kollár.
Romanticismo portugués
En Portugal introdujeron el Romanticismo Almeida Garret y Alejandro Herculano; quien puede considerarse postromántico al gran poeta Antero de Quental.
Romanticismo rumano
En Rumania, su máximo exponente fue Mihai Eminescu y, entre los húngaros, sobresalió el poeta Sándor Petőfi.
Romanticismo estadounidense
El Romanticismo estadounidense proporcionó a un gran escritor y poeta, Edgar Allan Poe, creador de una de las corrientes fundamentales del Postromanticismo, el Simbolismo, y a James Fenimore Cooper (discípulo de las novelas históricas de Scott). Se puede considerar un postromántico el originalísimo pensador anarquista Henry David Thoreau, introductor de ideas anticipadas a su tiempo como la no violencia y el ecologismo, y autor del famoso ensayo Sobre la desobediencia civil. En los Estados Unidos también se habla de transcendentalismo.
Romanticismo argentino
El Romanticismo tuvo su primera manifestación en Argentina con la aparición en 1832 del poema Elvira o la novia del Plata de Esteban Echeverría, quien lideró el movimiento que se concentró en la llamada Generación del 37 y tuvo uno de sus centros en el Salón Literario.
Además, el romanticismo argentino integró la lengua tradicional española con los dialectos locales y gauchescos, incorporó el paisaje rioplatense a la literatura y los problemas sociales. El romanticismo argentino se produjo íntimamente ligado con el romanticismo uruguayo. En Hispanoamérica, el contenido nacionalista del romanticismo concluyó con la recién terminada Guerra de Independencia (1810–1824), convirtiéndose en una herramienta de consolidación de las nuevas naciones independientes, recurriendo al costumbrismo como una herramienta de autonomía cultural.
Entre las obras más importantes del movimiento se destacan La cautiva y El matadero, ambas de Echeverría, el Martín Fierro obra maestra de José Hernández, Amalia de José Mármol, Facundo de Domingo F. Sarmiento y el folletín y obra dramática Juan Moreira de Eduardo Gutiérrez, considerado fundador del teatro rioplatense.
Romanticismo mexicano
El romanticismo mexicano se distinguía por amalgamar el periodismo, la política, el positivismo y el liberalismo, pues surgió en los años previos a la Independencia de México. El poeta Manuel Acuña es posiblemente el máximo representante del romanticismo en México.
Otros romanticismos en Latinoamérica
Otros nombres a destacar son el cubano José María de Heredia. Cabe destacar también, la primera parte de la obra del notable narrador chileno Alberto Blest Gana, cuya producción modelada por el costumbrismo de Balzac, se interna en las fisuras del idealismo romántico.
viernes, 31 de octubre de 2008
Ikram Antaki (1948 - 2000)

Fue una destacada escritora mexicana de origen sirio. Ella nació en la ciudad de Damasco, Siria. A los cuatro años ingresó a una escuela de monjas franciscanas francesas donde cursó la educación básica y el bachillerato. Posteriormente emigró al país galo para estudiar literatura comparada, antropología social y etnología del mundo árabe en la Universidad de París VII. En 1975, la escritora se propuso viajar y llegó a México, país del cual adoptaría la ciudadanía y en el cual residiría hasta su muerte. Durante su estancia en México colaboró en los canales 11 y 13 de televisión en algunos programas junto a Ricardo Garibay y Maria Pia, y adquirió popularidad gracias a sus intervenciones en el noticiero radiofónico Monitor con su programa El Banquete de Platón, uno de los más populares en la región centro del país. Sus opiniones solían ser poco ortodoxas: en algunas ocasiones comentó que la generación de jóvenes que participó en el movimiento de 1968 había sido la más pobre intelectualmente en el México del siglo XX, que la democracia no tenía lugar en la familia ni en la escuela y que los plebiscitos eran un invento del fascismo. Antaki publicó 29 libros en español, francés y árabe. Quienes la trataron la describen como una persona sumamente reservada. Germán Dehesa la definió como una escritora que "lo sabía todo, menos vivir". Sus lectores, por otro lado, destacan la amenidad de sus textos y conferencias, la profundidad de sus investigaciones y la originalidad de su persona. Falleció el 31 de octubre de 2000 en la Ciudad de México.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Héctor Manjarrez (1945)

Narrador, poeta, novelista, ensayista y guionista de radio mexicano, autor de una docena de libros, entre los cuales destacan las novelas Pasaban en silencio nuestros dioses (1987), El otro amor de su vida (2000) y Rainey, el asesino (2002), así como de las recopilaciones de cuentos No todos los hombres son románticos (1983) y Ya casi no tengo rostro (1996). Entre los premios que ha recibido se cuentan el X. Villaurrutia (1983) y el J. Fuentes Mares (1998). A Manjarrez le han preocupado por igual la condición amorosa y la condición histórica y ha trazado un intensísimo testimonio de los ideales y los reveses de los últimos treinta años. Ha residido en la antigua Yugoslavia, España, Turquía, Francia e Inglaterra.
miércoles, 22 de octubre de 2008
Guillermo Samperio (1948)

Cuentista, novelista, ensayista, antologador y promotor cultural nacido en México el 22 de octubre de 1948. Fue Coordinador de la Dirección de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (1986-1988), miembro de la Comisión Consultiva del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y director del Departamento de Difusión Cultural de la Universidad de las Américas. Entre las muchas distinciones a las que se ha hecho acreedor, destacan los premios Casa de las Américas 1977, en la rama de cuento por el libro Miedo ambiente, y Nacional de Periodismo Literario al Mejor Libro de Cuentos por Cuaderno Imaginario, y el reconocimiento que, por sus 25 años de escritor, le rindieron en el palacio de Bellas Artes las instituciones educativas y culturales más importantes de México (UNAM, IPN, CONACULTA e INBA). Su obra ha sido incluida en varias antologías y ha sido traducida al inglés, francés y rumano. En la actualidad es columnista de los periódicos El Financiero y Unomásuno y pertenece al Sistema Nacional de Creadores desde 1994. Entre su obra cuentística sobresalen: Gente de la Ciudad, Cualquier día sábado y Cuando el tacto toma la palabra.
SENCILLA MUJER DE MEDIODÍA
Esta sencilla mujer de mediodía, además de largos pasadores naranja en su cabello, tiene el extraño nombre de Violeta. Se puede encontrar a Violeta entre paredes caseras, saliendo de alguna puerta color tabaco, detrás de sus ojos azules y un vestido amarillo suelto, con ese vuelo discreto que le ofrecerá al inocente viento de abril. Pero su ámbito originario son las calles arboladas bajo un sol oriente que calienta y hace oblicuas las sombras de la mañana. Y Violeta transita hacia la lejana frescura de telas blancas, cruzando su paso con los sinceros lilas y morados de la bugambilia y las hirsutas cabelleras en flor de la jacaranda. Se dice Violeta, eucalipto, azalea y trueno y es hablar de un mismo espacio que lanza al cielo silenciosas voces de tonalidades diversas, sencillas y jocosas.
Violeta entra naturalmente en sus pasos, su cuerpo se mueve como el imperceptible crecimiento de las plantas de sombra que un día nos sorprenden con su presencia de fuego, ni mustio ni pretencioso. La misma luminosidad azarosa surge en las mejillas de Violeta; en ella está también el principio que explica las flamas que se posan en las grandes ramas cuando el viento se ha ido. El pelo ámbar a la altura de la barbilla y recogido apenas a los lados se balancea con la misma modulada cadencia del vuelo de su vestido. Forman una simetría contrapendular, ordenada por el ir pausado de Violeta y el asimétrico vaivén de sus brazos, cuyos ambarinos vellos a veces brillan en la temperatura cálida que baja a la tierra y se levanta de las banquetas. La mujer camina hacia la exactitud porque sus largas piernas avanzan por un camino de certezas, apenas demorándose para que ella mire una enredadera esponja, o para dar paso a los automóviles que cruzan su viaje solitario por la avenida arbolada.
Reinicia su andar entonces apoyándose segura en los zapatos color dorado mate, de punta redondeada y tacón a media altura, felices y discretos. Ellos sugieren las relaciones de la mujer con el sol, ese noble pariente que la acompañará a lo largo de la primavera y el verano, ofreciéndole sugerentes consejos de luz y sombra, de tibiezas y ardores, de flores sutiles e insectos galantes. Espíritu del sol calzando sus pies, puntas de llamas en el vestido y el cabello, detalles de fuego rojo en sus labios, amplia habitación del sol en su mirada, Violeta mueve las líneas de sus pantorrillas, libres bajo la tela volante que termina donde principian los muslos. Su piel ha ido cobrando la tonalidad ligeramente sepia de algunos crepúsculos de mayo que maduran hacia los amaneceres siena de junio y julio. Mientras tanto, la mujer va cubierta con ese sepia musitado, camino a la blancura y la tibieza.
Elige una calle empedrada e introduce la lumbre de su cuerpo y su vestir entre una vegetación un poco más apretada, entre edificaciones antiguas que han guardado en sus piedras el paso de centenares de abriles, y sus altos muros han permitido que las trepadoras depositen lo verde y broten de ellas minúsculos peces blancos, azules, colorados. Se podría afirmar sin duda que la mujer se ha desprendido de ese ambiente y ha vivido siempre bajo esos eucaliptos y colorines que nunca alcanzarán los brazos extendidos del sol. Por este vericueto estrecho de antaño los olores entran en desnuda plática, revuelan lentos y se meten al cabello de Violeta, se estrechan a su rostro y se introducen bajo el escote oval; las palabras aromáticas le platican historias de mujeres tan hermosas como ella que han transitado la misma leyenda. Violeta, sin proponérselo, responde con el lenguaje del aroma de su cuerpo y devuelve frases táctiles que se mezcaln con los olores eternos de ese mediodía.
En el momento en que la mujer da vuelta en un callejón todavía más apretado, su ausencia resulta evidente en el camino que abandonó. Pero la nueva calleja se abrillanta y ahora es difícil distinguir entre la luz de la vegetación y la de Violeta, pues se reconocen, comprenden y confunden. Mencionar lumbre, abril, pirul, sitio del sol es decir que Violeta avanza sobre los bordes del ardor permitiendo que la noble humedad de los muros roce sus labios apenas gruesos. Esa caricia desciende a sus hombros que van al aire y de allí a los brazos y a sus senos frutales, a la cintura y a la cadera, hasta detenerse sobre sus piernas. Violeta lo agradece porque la humedad representa el mensaje mustio de la penumbra consentida, de los giros primeros de la ternura, de esa otra vegetación donde también existe una plática de aromas, colores, formas.
La mujer cambia el ritmo y se pone ágil, semejante a gloria que echa a volar sus menudas flores. Así son sus movimientos, decididos, irreversibles, semejantes al cambio de invierno en primavera. Y Violeta lo comprende en el palpitar de sus flexibles músculos, como se entienden enre sí la música y una mujer que duerme, el ciervo y la encina, el carbón encendido y el incienso.
Llega al fondo de la calleja y se detiene ante una puerta pequeña de cedro; toca ligero, la puerta después se abre de manera automática y Violeta entra cerrando tras de sí. En una débil sombra, aparece una escalera de color tabaco rubio, sube con plenitud produciendo percusivos ecos que la acompañan. Llega a una estancia donde hay muebles bajos de pino, objetos de límpido cristal, espigas de trigo multicolores explotando en lugares discretos, cojines de floreadas telas hindúes, viejas figurillas de bronce y latón, ceniceros de vidrio azul; todo ello sobre una alfombra blanca con manchones canela semejante a la pelambre de las cabras. La pieza es apacible y la mujer levanta los brazos, gira lentamente sobre sí misma danzando para el silencio y se detiene poniendo sus brazos sobre los muslos. Se despoja los zapatos, sus pies reciben la caricia de la alfombra; da vuelta alrededor de la mesita de centro gozando las pisadas.
Ahora se encuentra detenida frente a una puerta entornada que da a otra habitación, se acerca y percibe una penumbra más densa, cadenciosamente la penetra. Ante la frescura de un lecho verde limón, el cuerpo y el vestir de Violeta son el fuego: los pasadores, su cabellera, el rostro, sus hombros, los vellos de sus brazos, el vestido, sus piernas, los pies descalzos. La sencilla mujer de mediodía se decide y deja totalmente libre su pelo y lo agita con lentitud produciendo brillos en la sombra. Se aproxima a la cama, lleva sus manos al lienzo, lo acaricia largamente: luego lo retira dejando descubiertas las sábanas. Mientras Violeta se despoja las llamas que la cubren y un fuego mayor ilumina la recámara, Abril entra a la pieza desnudo. Se tienden sobre las telas blancas, en la exactitud de la penumbra consentida, entre las complicidades del silencio, y empieza otra plástica de aromas, colores, formas, juegos de luz y sombra, flores sutiles e insectos galantes, donde sobrevendrán nuevas humedades.
Guillermo Samperio: “Sencilla mujer de mediodía”, en GENTE DE LA CIUDAD. México, Fondo de Cultura Económica, colección Letras Mexicanas, 1986, pp. 119-122.
© Guillermo Samperio y Fondo de Cultura Económica
lunes, 20 de octubre de 2008
Juan Rejano (1903-1976)

Fue un escritor, poeta y periodista perteneciente a la generación del 27 que tuvo gran influencia en la cultura española y también en la hispanoameriacana. Desde joven sintió atracción por la música, por lo que llegó a tocar el violín. En el año 1927, tras la guerra de Marruecos se trasladó a Málaga, donde conoció a algunos escritores destacados como Manuel Altolaguirre. Colaboró en diferentes revistas como El Litoral, El Estudiante, Postguerra, La Gaceta Literaria y Nueva España. Durante la guerra siguió ejerciendo el periodismo en la zona republicana. Luego en 1939 se exilió primero en Francia por breve tiempo, y luego en México donde murió preparando su regreso a España. Procuró difundir los valores de la cultura española e hispanoamericana, cosa que también llevó a cabo por medio de cursos especiales sobre literatura en algunas universidades mexicanas y en multitud de conferencias en centros de carácter cultural. Posee gran cantidad de obras que escribió durante toda su vida y entre sus obras de mayor relevancia destacan: Fidelidad del Sueño; El Genil y los Olivos; El poeta y su pueblo. Un símbolo Andaluz: Federico García Lorca; La Esfinge Mestiza. Crónica menor de México; El Oscuro límite; Noche adentro; Constelación menor; El Río y la Paloma; Elegía rota para un himno. En la muerte de Julián Grimau; El Jazmín y la Llama; Elegías Mexicanas y La Mirada del Hombre (Antología)
miércoles, 15 de octubre de 2008
Vicente Riva Palacio y Guerrero (1832-1896)

Fue un político, militar, jurista y escritor mexicano. Riva Palacio estudió para abogado en el Colegio de San Gregorio, de donde se recibió en 1854. Fue diputado en dos ocasiones, en 1856 y 1861. Posteriormente armó una guerrilla por su propia cuenta, durante la Segunda Intervención Francesa en México, con fin de unirse a la lucha con el Gral. Ignacio Zaragoza, tomando parte en muchas acciones militares. En 1863 fue nombrado gobernador del Estado de México, y en 1865, gobernador de Michoacán, hasta la muerte del general José María Arteaga, donde se le confiere el mando de general en jefe del Ejército Republicano del Centro. Al termino de la campaña republicana emprendida en Michoacán entregó las tropas a su mando al Gral. Nicolás Régules. Después logró organizar una nueva brigada, con la que tomó y sitió la ciudad de Toluca y con la que después participó en el sitio de Querétaro. Con la victoria juarista, renunció al mando de todas sus tropas e incluso a su gubernatura en el estado de Michoacán. En 1874 publicó el periódico satírico El ahuizote, en el que criticaba la labor del gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada, diez años después fue detenido por el gobierno y llevado a la prisión de Santiago por ir en contra del gobierno de Manuel González, y es en esa prisión donde escribe gran parte del segundo tomo de México a través de los siglos. Riva Palacio y Guerrero fue un periodista exitoso, con una señalada y personal actitud crítica y satírica a la que dio rienda suelta en los periódicos La Orquesta y El Ahuizote. En 1886 fue nombrado Ministro mexicano en Madrid. Finalmente murió en Madrid el 22 de noviembre de 1896, siendo traídos sus restos en el año de 1999.
ADIÓS, MAMÁ CARLOTA
I
Alegre el marinero
Con voz pausada canta,
Y el ancla ya levanta
Con extraño rumor.
La nave va en los mares
Botando cual pelota.
Adiós, mamá Carlota;
Adiós, mi tierno amor.
II
De la remota playa
Te mira con tristeza
La estúpida nobleza
Del mocho y del traidor.
En lo hondo de su pecho
Ya sienten su derrota.
Adiós, mamá Carlota;
Adiós, mi tierno amor.
III
Acábanse en Palacio
Tertulias, juegos, bailes,
Agítanse los frailes
En fuerza de dolor.
La chusma de las cruces
Gritando se alborota.
Adiós, mamá Carlota;
Adiós, mi tierno amor.
IV
Murmuran sordamente
Los tristes chambelanes,
Lloran los capellanes
Y las damas de honor.
El triste Chuchu Hermosa
Canta con lira rota:
Adiós, mamá Carlota;
Adiós, mi tierno amor.
V
Y en tanto los chinacos
Que ya cantan victoria,
Guardando tu memoria
Sin miedo ni rencor,
Dicen mientras el viento
Tu embarcación azota;
Adiós, mamá Carlota;
Adiós, mi tierno amor.
martes, 7 de octubre de 2008
Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764)

Fue ensayista, sabio y escritor español del siglo XVIII. Estudió en Salamanca y ganó por oposición una cátedra de Teología en la Universidad de Oviedo, en donde residió desde 1709 hasta el fin de sus días. Desde muy joven perteneció a la orden de San Benito de Nursia o benedictina, donde dio clases en Falicia, en León y en Salamanca. Hasta 1725, Feijoo no comenzó a publicar sus obras, casi todas ellas colecciones de opúsculos polémicos que llamó discursos (de discurrir, esto es, disertar libremente), verdaderos ensayos si la libertad de su pensamiento hubiera sido absoluta. Su obra en este género está integrada, por una parte, por los ocho volúmenes (118 discursos) de su Teatro crítico universal, publicados entre 1724 y 1739 (el título teatro ha de entenderse con la acepción, hoy olvidada, de «panorama» o visión general de conjunto), y, por otra, por los cinco de las Cartas eruditas y curiosas (166 ensayos, más cortos), publicadas entre 1724 y 1760. A estas obras hay que agregar también un tomo extra de Adiciones que fue publicado en 1783 y su copiosa correspondencia privada, que continúa inédita hasta el día de hoy. Feijoo es un hombre versado en letras, pero que parece citar muchas veces de segunda mano. Por otro lado, algunos de sus discursos, como el del Anfibio de Liérganes, son una muestra palpable de los límites de su pensamiento y su capacidad intelectual. Los temas sobre los que versan estas disertaciones son muy diversos, pero todos se hallan presididos por el vigoroso afán patriótico de acabar con toda superstición y su empeño en divulgar toda suerte de novedades científicas para erradicar lo que él llamaba “errores comunes”, lo que hizo con toda dureza y determinación, como Christian Thomasius en Alemania, o Thomas Browne en Inglaterra. Se mantenía al tanto de todas las novedades europeas en ciencias experimentales y humanas y las divulgaba en sus ensayos, pero rara vez se propuso teorizar reformas concretas en línea con su implícito progresismo. En cuestión de estética fue singularmente moderno y adelanta posturas que defenderá el Romanticismo, pero critica sin piedad las supersticiones que contradicen la razón, la experiencia empírica y la observación rigurosa y documentada. El padre Feijoo publicó asimismo otras obras menores: Apología del escepticismo médico (1725), Satisfacción al Escrupuloso (1727), Respuesta al discurso fisiológico-médico (1727), Ilustración apologética (1729) y Suplemento del Teatro Crítico (1740).
Alejandro Núñez Alonso (1905-1982)
Fue un novelista, periodista y guionista de cine español, conocido sobre todo por sus novelas históricas sobre Benasur y Semíramis. A mediados de los años 20, inició como actor en varios dramas inéditos. Después se trasladó a Madrid para hacer carrera como dramaturgo, pero no logró estrenar sus obras, por lo que para ganarse la vida, trabajó como periodista en los diarios El heraldo y La libertad, ejerciendo en este último como crítico de cine. A finales de 1929 se marchó a México, donde cultivó la pintura, además de trabajar en varios diarios (Excelsior, El universal, etc) y publicó sus primeras novelas: Konco (que fue llevada al cine), Mujer de medianoche, historia de una prostituta, y Días de huracán. Después de un tiempo de radicar en Roma y París, regresó a España en 1953 y publicó La gota de mercurio (1954), monólogo interior con influencias de Joyce y Proust, con el cual resultó finalista del premio Nadal. La siguen Segunda agonía (1955) y Tu presencia en el tiempo (1955), novelas ambientadas en México. En los años siguientes, además de numerosas obras sueltas, desarrolló dos ciclos de novelas históricas: el de Benasur de Judea y el de Semíramis. Entre los reconocimientos que ganó se encuentra el Premio Nacional de Literatura en 1957 y de la Crítica en 1965. Pero curiosamente, tras su muerte sus obras cayeron en el olvido.
lunes, 6 de octubre de 2008
Juan Bañuelos (1932)

Poeta y escritor mexicano nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Estudió en las Facultades de Derecho, Filosofía y Letras y en la Escuela de Ciencias Políticas, todas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Perteneció al grupo “La Espiga Amotinada”. Su poesía ha sido difundida por la BBC de Londres y publicada en idiomas como el checo, polaco, búlgaro, húngaro, noruego, sueco, rumano y alemán. Ha publicado, en poesía: Puertas del Mundo, en La Espiga Amotinada 1960; Escribo en las paredes, en Ocupación de la palabra, 1965; Espejo Humeante 1969; No consta en actas 1971; Destino arbitrario 1982; Espejo humeante y Destino arbitrario 1987; Poesía de Juan Bañuelos 1988; Donde muere la lluvia 1992.
Juan Bañuelos (1932)
Poeta y escritor mexicano nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Estudió en las Facultades de Derecho, Filosofía y Letras y en la Escuela de Ciencias Políticas, todas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Perteneció al grupo “La Espiga Amotinada”. Su poesía ha sido difundida por la BBC de Londres y publicada en idiomas como el checo, polaco, búlgaro, húngaro, noruego, sueco, rumano y alemán. Ha publicado, en poesía: Puertas del Mundo, en La Espiga Amotinada 1960; Escribo en las paredes, en Ocupación de la palabra, 1965; Espejo Humeante 1969; No consta en actas 1971; Destino arbitrario 1982; Espejo humeante y Destino arbitrario 1987; Poesía de Juan Bañuelos 1988; Donde muere la lluvia 1992.
miércoles, 1 de octubre de 2008
Elías Nandino (1903-1993)

Nació en Cocula, Jalisco el 19 de abril de 1903. Estudió medicina de joven, para después ejercer la carrera como cirujano de profesión, incluso llegó a ser jefe de este servicio en el Hospital Juárez entre otras clínicas privadas y públicas. Pero también se interesó por la poesía, y más al conocer al Grupo de los Contemporáneos, una serie de poetas mexicanos que querían recuperar el carácter universal de la rima. Por lo que comenzó a escribir desde joven una serie de publicaciones, bajo la influencia de Xavier Villaurrutia y José Gorostiza. Al principio, los temas a los que recurría con frecuencia eran la muerte, el sueño y la noche. Su poesía se caracteriza por utilizar una retórica, metáforas y un sinnúmero de juegos de palabras que en cierto modo la hace un poco empalagosa. A finales de los años 30 publica una colección de cuadernos, llamada México Nuevo, en la que da cobertura y apoyo a poetas que prácticamente están empezando. Con el paso del tiempo, Nandino adquirió un estilo mucho más personal, y aunque seguía tratando temas como la muerte o la noche, a principios de los años cincuenta, su poesía era más madura, sencilla y profunda. Años después dirigió la revista Estaciones, una de las más prestigiosas de América del Sur dedicadas a la literatura. A mediados de los 60 se hizo director de los Cuadernos de Bellas Artes. En ese entonces escribió Nocturna palabra y Eternidad del polvo. Su última etapa estuvo marcada por un cambio radical en los temas de su obra, una mezcla entre erotismo y metafísica, con un tono más irreverente. Inclusive sus contemporáneos le tacharon de irrespetuoso, aunque siempre dejando claro lo depurado y magnífico de todas y cada una de sus composiciones. En los últimos años de su vida recibió numerosos reconocimientos, tanto por su trayectoria como poeta como por su labor fomentando las letras en México. Y en 1979 recibió el Premio Nacional de Literatura, y más tarde el Premio de Poesía Aguascalientes. Elías Nandino murió el 3 de octubre de 1993 en Guadalajara (Jalisco).
lunes, 29 de septiembre de 2008
Adolfo Castañón

El poeta, ensayista, editor y crítico literario mexicano fue completamente autodidacta, por lo que estudió por su parte letras y gastronomía. Ha sido miembro del consejo de redacción de varias revistas en Latinoamérica, entre las que se encuentran La Cultura en México, Suplemento de Siempre, Vuelta, Letras Libres y Gradivia. Laboró durante más de 30 años en el Fondo de Cultura Económica donde desempeñó distintos cargos del oficio editorial. El admirador de las obras de Alfonso Reyes Ochoa, fue condecorado el 30 de septiembre de 2004 con la Orden de las Artes y las Letras en grado oficial que otorga el gobierno de Francia. Luego en marzo del 2005 ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua, ocupando la silla número dos de la institución, que antes pertenecía a Francisco Monterde y Héctor Azar. Por sus publicaciones ha recibido el Premio Diana Moreno Toscano (1976) y el Premio Nacional de Literatura Mazatlán (1995). Entre las obras que ha escrito, contamos con: Fuera del aire (1978), El reyezuelo (1978), Cheque y carnaval (1978), El pabellón de la límpida soledad (1991), Alfonso Reyes Ochoa, Caballero de la voz errante (1991), El mito del editor y otros ensayos (1993), Sombra pido a una fuente (1994), Arbitrario de literatura mexicana (Paseos I) (1993), Macrocefalia , en colaboración con Jaime Moreno Villareal y Fabio Morábito (1994), La gruta tiene dos entradas (Paseos II) (1995), El jardín de los eunucos (Paseos II) (1995), Lugares que pasan (IV) (1998), Tránsito de Octavio Paz (1914-1998) (1999), Grano de sal (2000) y La campana y el tiempo (Poemas 1973-2003) (2004)
Aires de cocina
Unas gotas de agua
un grano de arroz
un ascua de su tamaño
un grano de sal
un brote de soya en germen
una flor de cinco pétalos
una gota de lechey un rayo de sol
Se muelen los granos
se juntan las gotas
se hace una pasta
y con ella diez rollos
que se envuelven en los pétalosy se amarran con el sol
La campana y el tiempo (Poemas 1973-2003)
jueves, 25 de septiembre de 2008
José Rubén Romero (1890-1952)

Fue un narrador mexicano, considerado como uno de los más renombrados escritores, poetas de ficción y diplomático del país. Nació en Cotija de la Paz, Michoacán, México en 1890. Se unió al maderismo y al triunfo del movimiento antireeleccionista es nombrado receptor de rentas de Santa Clara del Cobre; con la usurpación de Victoriano Huerta, los maderistas son perseguidos, por lo que huye a la ciudad de México, donde sufrió la soledad, el hambre y la miseria. Al regresar a Michoacán fue descubierto y aprehendido. Una escolta de soldados lo llevó al paredón y a punto de ser fusilado, su padre llegó con el indulto en la mano. Fue un hombre polifacético, pues además fue literato, académico y consejero de la Presidencia de la República; y antes fue burócrata subalterno, comerciante, funcionario público auxiliar, periodista, cónsul y embajador de México en el extranjero, y rector interino de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Sus obras más populares son: La vida inútil de Pito Pérez y Apuntes de un lugareño. A lo largo de su vida escribió las siguientes novelas: Apuntes de un lugareño (1932), Desbandada (1934), El pueblo inocente (1934), Mi caballo, mi perro y mi rifle (1936), La vida inútil de Pito Pérez (1938) y Rosenda (1946). También escribió las siguientes poesías: Fantasías (1908), La musa loca (1917) y Tacámbaro (1922). Y los siguientes relatos: Anticipación a la muerte (1939) y Rostros (1942).
martes, 23 de septiembre de 2008
Juan Villoro (1956)

Es un escritor y periodista mexicano. Estudió la licenciatura en sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana, campus Iztapalapa. También fue parte del taller de cuento impartido por el escritor guatemalteco Augusto Monterroso. Aficionado al rock condujo el programa radiofónico El lado oscuro de la luna en Radio Educación entre 1977 y 1981 cuando fue nombrado agregado cultural en la Embajada de México en Berlín, entonces en la República Democrática Alemana. Desde entonces fue un miembro activo en la vida periodística mexicana, muy a menudo escribiendo sobre temas como deportes, rock y cine, además de literatura. Como periodista ha escrito en numerosas revistas y periódicos como Vuelta, Nexos, Proceso, Cambio, Unomásuno y La Jornada; en este último dirigió el suplemento La Jornada Semanal entre 1995 y 1998. En esta faceta ha sido cronista de varios Mundiales: Italia 90 para El Nacional, Francia 98 para La Jornada y, recientemente, Alemania 2006. También ha sido profesor de literatura en la Universidad Autónoma de México y profesor invitado en la Universidad de Yale, la de Boston y la Universidad Pompeu Fabra. Durante años escribió cuentos, artículos y crónicas hasta que en 1991 se publicó su primera novela El disparo de argón. Sin embargo su mayor éxito de público fue como escritor para niños, hasta que en 2004 apareció El testigo con el que obtuvo el premio Herralde de novela, otorgado por la editorial Anagrama. Su primera participación como guionista de cine fue en Vivir mata de Nicolás Echeverría. Actualmente publica todos los viernes una columna en el periódico Reforma. En marzo de 2008 Juan Villoro recibió el premio Antonin Artaud en la Embajada de Francia.
lunes, 22 de septiembre de 2008
Sergio Galindo (1926-1993)

Nació en la ciudad de Hermosillo, Sonora, el 31 de mayo de l951. A finales de los sesenta se trasladó a la Ciudad de México para ingresar a la Facultad de Filosofía de la UNAM donde permaneció de l969 a l972. Vivió muy de cerca el fenómeno teatral, en ocasiones como asistente y siempre como alumno de los Maestros Julio Castillo y José Ramón Enríquez. Durante 1972 incursionó como actor en “La Temporada de Teatro Mexicano”, bajo la dirección de Wilebaldo López, con la obra La locura de los ángeles, de Luis G. Basurto. Fue codirector de las obras cortas de 1972, El jefe y El problema es otro de Ignacio Solares. Además publicó en diversas revistas y suplementos. Fue asistente de la coordinación editorial de la página cultural “Bogavante” del periódico Información, bajo la dirección de Alonso Vidal. Escribió y dirigió dos obras con tema rural y dio funciones por lo pueblos de la sierra de Sonora. Durante los ochenta, fue director de eventos especiales de la Dirección de Radio y Televisión del Gobierno del Estado, donde realizó el programa de radio Entre sorbo y sorbo. Adaptó y dirigió para televisión, los cuentos de Juan Rulfo, Nos han dado la tierra y Diles que no me maten, este último con difusión Nacional. Escribió y dirigió también los teleteatros Los de Hastabajo (de la huelga de Cananea) y La Tuba de Goyo Tréjo, ambos con difusión Nacional. A finales de los ochenta, fue director de Comunicación Social y Cultura del Municipio de Cajeme, donde se creó la Casa de la Cultura. Escribió y dirigió el monólogo El problema es...yo, y Cananeas, obra invitada a abrir el VII Festival Internacional de la Raza, en la Ciudad de Tijuana, Baja California. Dirigió La noche de los sincalzones, la obra de 1987 más exitosa en Hermosillo, Sonora, de José Antonio González Caballero. De 1992 a 1994 fue Director General de La Casa de la Cultura de Sonora, donde se creó posteriormente la Compañía de Teatro de la misma Institución y con la que dirigió entre otras obras, Rosa de dos aromas y Apolonio y Bocodonio de Emilio Carballido. En agosto de 1995 estrenó en Hermosillo, de su autoría y dirección, Güevos rancheros, una Farsa para cabaret, en la que también interpretó a un personaje y con la que cumplió ha más de 1000 representaciones. En eso mismo año escribió Agua pasa por mi casa y Más encima el cielo. La primera obra la estrenó bajo su dirección en abril de 1999 y ha cumplió más de 120 representaciones. A finales del 99, esta obra representó a Sonora en la “XX Muestra nacional de Teatro”, realizada en la Ciudad de Tijuana, Baja California, donde se calificó como una de las mejores. Posteriormente Sergio Galindo viajó a la Ciudad de México atendiendo una invitación que le hizo la Dirección de Teatro y Danza de la UNAM, por conducto de su Director, el Licenciado Antonio Crestani, para dirigir Papacito pásame la sal de uvas de Ilya Cazés. Sus textos han sido traducidos al francés, inglés, alemán y polaco. Fue miembro de la Lengua de México desde 1975. Además recibió honores en Gran Bretaña, polonia y Yugoslavia. Ganó premios Bellas Artes de Literatura (1984), Xavier Villaurrutia (1986) y José Fuentes Mares (1987).
viernes, 19 de septiembre de 2008
Raúl Prieto, “Nikito Nipongo” (1918-2003)
Fue lexicógrafo, escritor, caricaturista y columnista mexicano. La obra de Raúl Prieto, “Nikito Nipongo” abarca cuento, novela, crónica, ensayo y reportaje, donde se burló de la ampulosidad, la demagogia y la venalidad y criticó con inteligencia y valentía a los funcionarios públicos. Comúnmente escogía lo mal dicho dentro de los discursos y despiadadamente señalaba los errores, las contradicciones, las falsedades o simples burradas. Fuese diputado o senador, Nikito los guillotinaba entre sonoras carcajadas. Todos le temían porque arrasaba con todos. Los abusos de poder, las chicanas, las transas lo sacaban de quicio y las denunciaba un día sí y otro también. Sus dieciocho libros abarcan cuentos y novelas como Hueso y carne publicado en 1956 y La Virgen murió en Chichicateopan (1988) hasta ensayos como Pemex muere (1981), sobre la situación del petróleo en México, sus deudas, empréstitos y corrupción. Pero su pasión fue la academia de la lengua a la que llamó Madre Academia y a la que puso como lazo de cochino. En ella analiza satíricamente varias ediciones de las más de 500 páginas del Diccionario de la lengua española, recopilando errores, barbarismos y omisiones para señalar el carácter tendencioso, elitista, "clerical" y arcaico de sus definiciones. Publicó en 1986Museo nacional de horrores, ilustrado por Alejo Vázquez Lira, se compone de crónicas de los dos terremotos de la ciudad de México en 1985. Nikito analizó las consecuencias de la tragedia y descubrió a los responsables. En su libro Si ya estás muerto, qué te importa, lanzado en 2003, poco antes de su muerte, Nikito se burla de las funerarias, de los cadáveres, de los familiares que chillan a moco tendido, de la farsa que es exaltar a quienes no tienen méritos, de los intelectuales cercanos al poder, de los periodistas ineptos y de muchas cosas más. Su crítica siempre resultó descarnada. Al igual que Julio Scherer García, Raúl Prieto se resistía a los homenajes y lo que más le atemorizaba era que algún político o funcionario le pusiera su nombre a alguna calle. El periodista Antonio Cantú, de la revista Ahí, hizo una analogía de Nikito con Heine, ambos dueños de un humor negro. Como la salud de Prieto decaía lentamente, Cantú comentó lo que dijo Nikito: "La ventaja es que aquí me queda muy cerca el panteón Francés. Me puedo ir caminando, y ahí me echaré de cabeza en cualquier agujero".

jueves, 18 de septiembre de 2008
Ermilo Abreu Gómez (1894-1971)

Fue narrador, dramaturgo, cuentista y novelista nacido en la ciudad de Mérida el 18 de septiembre de 1894. Se tituló en la Escuela Normal Superior de México como Maestro en Letras y después se convirtió en catedrático de la misma Normal. Por los años de 1947 a 1960 vivió en los Estados Unidos, en Washington, periodo en que ejerció un cargo en la División de Filosofía y Letras de la Unión Panamericana. En ese mismo país fue catedrático dentro de la Universidad de Illinois y en el Colegio Middlebury, Vermont. También fue maestro de la Universidad Nacional Autónoma de México en Estados Unidos. A partir de 1962 fue miembro de la Academia de la Lengua. Y en su faceta como escritor, publicó sus primeros cuentos en Yucatán, en una revista para la que colaboraba llamada La Revista de Mérida. Ya en la ciudad de México tuvo otras colaboraciones para revistas como Contemporáneos y El Hijo Pródigo. Con su obra dramática aborda al teatro sintético, donde escribe piezas de un sólo acto con temas de tipo costumbrista. Entre sus obras contamos con La Montaña, que se estrenó en 1918 en la ciudad de Mérida y de 1925 El cacique en la capital de la república. También escribió una leyenda maya llamada La Xtabay con la cual participó en el teatro del murciélago, e incursionó en el teatro infantil dentro de la farsa, sin mencionar que una buena cantidad de sus obras que fueron editadas no fueron llevadas a escena. En sus novelas y en sus cuentos nos regaló sus conocimientos y sus impresiones respecto al arraigue cultural que hay en nuestro país en el cual las tradiciones y las leyendas de los indígenas abundan tanto, como ejemplo tenemos: Quetzalcóatl, sueño y vigilia, de 1947, Naufragio de indios, novela de 1951 y Cuentos para contar al fuego de 1959. Además escribió críticas, ensayos y una serie de libros respecto a la Décima Musa, Sor Juana Inés de la Cruz, que lo convirtieron en un especialista en el tema, uno de estos libros es Sor Juana Inés de la Cruz, bibliografía y biblioteca de 1934. Motivado por su desempeño como catedrático en varios colegios y universidades, escribió algunos libros relacionados con la enseñanza de la literatura y la lengua. Militante del Partido Comunista, no dejó de plasmar en su obra su ideología partidista; un ejemplo vivo de esta situación se observa en Canek, escrito en 1940 y considerado como la obra más distinguida del autor. Canek es una crítica social basada en un hecho real, donde proyecta su sensibilidad hacia el pueblo maya por el cual sintió el autor tanto apego. Finalmente murió en la ciudad de México en el año de 1971.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
José Tomás de Cuéllar (1830-1894)

Fue un pintor, fotógrafo, dramaturgo, periodista y narrador que nació en la ciudad de México, el 18 de septiembre de 1830. Estudió Humanidades y Filosofía en el Colegio de San Gregorio y luego en el de San Ildefonso. En 1847 se inscribió en el Colegio Militar como cadete, donde participó en la defensa del Castillo de Chapultepec en contra de los invasores norteamericanos y luego fue diplomático mexicano en Estados Unidos. Tiempo después estudió pintura en la Academia de San Carlos donde aprendió fotografía. Fue continuador de la novela de tipo romántico al estilo de Manuel Payno, además de escribir novela costumbristas y cuadros de costumbres que reflejaban la sociedad y el ambiente del país en los tiempos de Benito Juárez y en el proceder de la segunda mitad del siglo XIX. En 1869, fundó y dirigió el semanario La Ilustración Potosina, colaboró con los periódicos El siglo XIX, La Ilustración Mexicana y El federalista. Entre sus obras destacan El pecado del siglo (1869), algunas de las novelas reunidas en la La linterna mágica (1889-1892, 24 tomos): Ensalada de pollos, Historia de Chucho el ninfo, Las gentes que “son así”, Las jamonas, Baile y cochino, Los mariditos, Los fuereños y la obra de teatro Deberes y sacrificios (1855).





