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viernes, 14 de noviembre de 2008

Beatriz, la polución


Nota: Mario Benedetti perteneció a la Generación del 45, que estaba integrada en su mayoría por escritores (aunque también contó con músicos y pintores) que ejercieron una rectoría intelectual que aún persiste. Pues en ese tiempo no había ninguna editorial, por lo tanto no existían los escritores profesionales. Los escritores editaban sus propios libros y los llevaban a librerías que no los aceptaban ni consignados, porque después se les perdían o se rompían y al hacer los recuentos los tenían que pagar aunque no los hubieran vendido.


Mario Benedetti


Dijo el tío Rolando que esta ciudad se está poniendo imbancable de tanta polución que tiene. Yo no dije nada para no quedar como burra pero de toda la frase sólo entendí la palabra ciudad. Después fui al diccionario y busqué la palabra imbancable y no está. El domingo, cuando fui a visitar al abuelo le pregunté qué quería decir imbancable y él se ríó y me explicó con buenos modos que quería decir insoportable. Ahí sí comprendí el significado porque Graciela, o sea mi mami, me dice algunas veces, o más bien casi todos los días, por favor Beatriz por favor a veces te pones verdaderamente insoportable. Precisamente ese mismo domingo a la tarde me lo dijo, aunque esta vez repitió tres veces por favor por favor por favor Beatriz a veces te pones verdaderamente insoportable, y yo muy serena, habrás querido decir que estoy imbancable, y a ella le hizo gracia, aunque no demasiada pero me quitó la penitencia y eso fue muy importante. La otra palabra, polución, es bastante más difícil. Esa sí está en el diccionario. Dice, polución: efusión de semen. Qué será efusión y qué será semen. Busqué efusión y dice: derramamiento de un líquido. También me fijé en semen y dice: semilla, simiente, líquido que sirve para la reproducción. O sea que lo que dijo el tío Rolando quiere decir esto: esta ciudad se está poniendo insoportable de tanto derramamiento de semen. Tampoco entendí, así que la primera vez que me encontré con Rosita mi amiga, le dije mi grave problema y todo lo que decía el diccionario. Y ella: tengo la impresión de que semen es una palabra sensual, pero no sé qué quiere decir.

Entonces me prometió que lo consultaría con su prima Sandra, porque es mayor y en su escuela dan clase de educación sensual. El jueves vino a verme muy misteriosa, yo la conozco bien cuando tiene un misterio se le arruga la nariz, y como en la casa estaba Graciela, esperó con muchísima paciencia que se fuera a la cocina a preparar las milanesas, para decirme, ya averigüé, semen es una cosa que tienen los hombres grandes, no los niños, y yo, entonces nosotras todavía no tenemos semen, y ella, no seas bruta, ni ahora ni nunca, semen sólo tienen los hombres cuando son viejos como mi padre o tu papi el que está preso, las niñas no tenemos semen ni siquiera cuando seamos abuelas, y yo, qué raro eh, y ella, Sandra dice que todos los niños y las niñas venimos del semen porque este liquido tiene bichitos que se llaman espermatozoides y Sandra estaba contenta porque en la clase había aprendido que espermatozoide se escribe con zeta. Cuando se fue Rosita yo me quedé pensando y me pareció que el tío Rolando quizá había querido decir que la ciudad estaba insoportable de tantos espermatozoides (con zeta) que tenía. Así que fui otra vez a lo del abuelo, porque él siempre me entiende y me ayuda aunque no exageradamente, y cuando le conté lo que había dicho tío Rolando y le pregunté si era cierto que la ciudad estaba poniéndose imbancable porque tenía muchos espermatozoides, al abuelo le vino una risa tan grande que casi se ahoga y tuve que traerle un vaso de agua y se puso bien colorado y a mí me dio miedo de que le diera un patatús y conmigo solita en una situación tan espantosa. Por suerte de a poco se fue calmando y cuando pudo hablar me dijo, entre tos y tos, que lo que tío Rolando había dicho se refería a la contaminación atmosférica. Yo me sentí más bruta todavía, pero enseguida él me explicó que la atmósfera era el aire, y como en esta ciudad hay muchas fábricas y automóviles todo ese humo ensucia el aire o sea la atmósfera y eso es la maldita polución y no el semen que dice el diccionario, y no tendríamos que respirarla pero como si no respiramos igualito nos morimos, no tenemos más remedio que respirar toda esa porquería. Yo le dije al abuelo que ahora sacaba la cuenta que mi papá tenía entonces una ventajita allá donde está preso porque en ese lugar no hay muchas fábricas y tampoco hay muchos automóviles porque los familiares de los presos políticos son pobres y no tienen automóviles. Y el abuelo dijo que sí, que yo tenía mucha razón, y que siempre había que encontrarle el lado bueno a las cosas. Entonces yo le di un beso muy grande y la barba me pinchó más que otras veces y me fui corriendo a buscar a Rosita y como en su casa estaba la mami de ella que se llama Asunción, igualito que la capital de Paraguay, esperamos las dos con mucha paciencia hasta que por fin se fue a regar las plantas y entonces yo muy misteriosa, vas a decirle de mi parte a tu prima Sandra que ella es mucho más burra que vos y que yo, porque ahora sí lo averigüé todo y nosotras no venimos del semen sino de la atmósfera.

martes, 9 de septiembre de 2008

La visita


Un texto de Beatriz Bezares García

Hola tía, ya llegué. Mi mamá no quería que viniera, pero yo quería verte. ¿Estas flores son tuyas? Están bien bonitas… Así que aquí es donde vives, ¿no es muy blanco? Y, ¿qué son estos tubos?... Ayer… mi… mamá… me… compró… unos… tenis. ¡Mira! Aquí están. Y luego fuimos al zoológico, había unos leoones con dientes muy grandes, y unas jirafas, ¡así de altas! Luego corrí a los cocodrilos y me enseñaron sus dientes y me asusté, y mi abuelita me dijo: No te asustes, están dentro de su jaula. Metí la mano y me iban a morder, pero la saqué y no me mordieron.


Después nos fuimos en carro para ir al zoológico y luego llegamos al zoológico. Ahí había payasos y globos, y… y… un señor con su moto daba vueltas, vueltas y más vueltas dentro de un círculo. Si es cierto.


¿Por qué no fuiste con nosotros, tía? A ti también te gusta el zoológico, ¿no quieres ver a los pandas y a las focas? ¿No quieres tomarte la foto con los changos? O ya no quieres ir conmigo, ¿es eso?


Mi mamá dice que ahorita no puedes jugar porque estás enferma, pero ¿te acuerdas cuando me dijiste que siempre debía darme tiempo para jugar, y que aventábamos los cuadernos y jugábamos a las espadas con los lápices? Yo sí me acuerdo…


Pero tú ya no quieres jugar conmigo. ¿Éste jugo es tuyo? ¿Me lo puedo tomar?... Esta rico... ¿En verdad no te puedes mover? A ver, mueve una mano… ¿a qué no te atreves, a ver?... ¿a ver si es cierto?... ¡Tía, hazme caso!... Achhh…


¿Te digo algo? Mi mamá ya no quiere a mi papá, lo regaña todo el tiempo y dice que nos vamos a ir a vivir con mis otras tías, ¿tú crees?


Yo siento feo por mi papá porque está solito con mi abuelita, y se la pasa viendo la tele el holgazán, ja ja… holgazán… ¡qué palabra tan chistosa! Así le dice mi mamá. Pero yo creo que ha de ser una palabra muy mala porque cuando mi mamá se la dice a mi papá, él se enoja.

¿Tú te enojas cuando te la dice tu mamá? Mi papá dice que mi mamá tiene la culpa de que tú estés enferma, que porque te hacía enojar mucho, ¿es cierto? Mi mamá es enojona, pero no es mala, cuando grite otra vez, me dices y yo le digo que no te diga nada, ¿va?


Te extraño mucho, tía. Sólo tú juegas conmigo, me haces reír, me das besitos, me cuidas, juegas conmigo y me platicas cosas. Oye, tía, ¿y ahora sí ya tienes novio? ¡Uhhh, tía!... ¡ya tiene novio!... ¡ya tiene novio!... lero, lero.


¿Para qué es este tubo? ¿Te lo quito? A ver… hay, está muy duro… ¿Te lo quito?... ¿Qué pasa si te lo quito?


Tía, ¿y este aparato qué es?... ¿y por qué hace ti, ti, ti, ti, ti...? Ja ja, que chistoso. Ya tía, vente, vamos a jugar, ¿le digo a la señora que te saque? Hay una señora allá afuera, y dice que me va a esperar, dice que ella te cuida y que me porte bien, ¿verdad que me estoy portando bien? ¿Verdad que sí?... ¡A que sí!


En la escuela voy bien, ayer me saqué diez. Mi… maestra… dice… que… me… porto… bien. ¿Tú también lo crees? Mi mamá dice que no y mi papá no dice nada. Ja ja, ayer se echó un pedote, ja ja… Luego mi mamá se enojó y nos fuimos. Ella me dijo que no se enojó por el gas sino por otra cosa, pero no me quiere decir. Yo creo que sí fue por eso, porque sí olía muy feo… ¡guácala! Luego mi papá se rió mucho y yo también, tú también te hubieras reído, ¿me hecho uno? A mi mama le molesta mucho, y tampoco le gusta que eructemos, ¿a ti te molesta, tía?


¿Te hago cosquillas?... ji ji… ¿No tienes cosquillas? ¿Te hago?... ¿Por qué no te ríes?... Achhh… Te voy a quitar estos tubos, quiero verte contenta…


¡Señora! ¡Señora! ¡Mi tía se está moviendo! ¡La curé! ¡Mire!... ¿Por qué me avienta? ¿Qué le pasa? Señora grosera… sí yo la curé. ¡Mire! ¿Y ellos quienes son? ¡Dejen a mi tía! ¡Déjenla!Tía, ¿ya oíste?... ya no se escucha: ti, ti, ti, ti, ti… ja ja, ¡Qué bueno! Ya no se traba, ahora se escucha corrido: tuuuuuuuuuuuuuuuuu….