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martes, 7 de octubre de 2008

Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764)


Fue ensayista, sabio y escritor español del siglo XVIII. Estudió en Salamanca y ganó por oposición una cátedra de Teología en la Universidad de Oviedo, en donde residió desde 1709 hasta el fin de sus días. Desde muy joven perteneció a la orden de San Benito de Nursia o benedictina, donde dio clases en Falicia, en León y en Salamanca. Hasta 1725, Feijoo no comenzó a publicar sus obras, casi todas ellas colecciones de opúsculos polémicos que llamó discursos (de discurrir, esto es, disertar libremente), verdaderos ensayos si la libertad de su pensamiento hubiera sido absoluta. Su obra en este género está integrada, por una parte, por los ocho volúmenes (118 discursos) de su Teatro crítico universal, publicados entre 1724 y 1739 (el título teatro ha de entenderse con la acepción, hoy olvidada, de «panorama» o visión general de conjunto), y, por otra, por los cinco de las Cartas eruditas y curiosas (166 ensayos, más cortos), publicadas entre 1724 y 1760. A estas obras hay que agregar también un tomo extra de Adiciones que fue publicado en 1783 y su copiosa correspondencia privada, que continúa inédita hasta el día de hoy. Feijoo es un hombre versado en letras, pero que parece citar muchas veces de segunda mano. Por otro lado, algunos de sus discursos, como el del Anfibio de Liérganes, son una muestra palpable de los límites de su pensamiento y su capacidad intelectual. Los temas sobre los que versan estas disertaciones son muy diversos, pero todos se hallan presididos por el vigoroso afán patriótico de acabar con toda superstición y su empeño en divulgar toda suerte de novedades científicas para erradicar lo que él llamaba “errores comunes”, lo que hizo con toda dureza y determinación, como Christian Thomasius en Alemania, o Thomas Browne en Inglaterra. Se mantenía al tanto de todas las novedades europeas en ciencias experimentales y humanas y las divulgaba en sus ensayos, pero rara vez se propuso teorizar reformas concretas en línea con su implícito progresismo. En cuestión de estética fue singularmente moderno y adelanta posturas que defenderá el Romanticismo, pero critica sin piedad las supersticiones que contradicen la razón, la experiencia empírica y la observación rigurosa y documentada. El padre Feijoo publicó asimismo otras obras menores: Apología del escepticismo médico (1725), Satisfacción al Escrupuloso (1727), Respuesta al discurso fisiológico-médico (1727), Ilustración apologética (1729) y Suplemento del Teatro Crítico (1740).


2 comentarios:

  1. Jeje, justo hace poco tuvimos una polémica editorial sobre cómo se escribía Feijoo... si con acento o no; si en la primera o segunda o. El hecho es que nadie parece ponerse de acuerdo, y rastreando por la red e incluso en bibliotecas personales nos dimos cuenta de que cada quien parecía acentuarlo o no a su antojo. Finalmente un buen maestro nos dio la respuesta: Es grave, por lo tanto no lleva acento...Ahora, ¿es grave o aguda?, ¿Cuál de las dos "o" es la tónica... Saludos Hipo, amiga estimada, querida y admirada

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