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sábado, 10 de octubre de 2009

Calvero


Calvero es el personaje principal de la película Candilejas, protagonizada por Charles Chaplin allá por lo años de 1952 en Estados Unidos.

Es un reconocido payaso de edad avanzada que un día descubrió que el alcohol le devuelve la gracia y se hace dependiente. Su vida completa está dedicada al espectáculo, no piensa por ningún motivo abandonarlo ni se imagina haciendo otra cosa.

El problema es que el público ya se cansó de sus viejos chistes y a nadie hacía reír, muy al contrario, a la mitad del acto la gente abandona la sala o lo agreden. Inclusive las compañías han descartado la posibilidad de tener a Calvero dentro de su repertorio.

Un día regresó a su casa borracho, como era su costumbre, y encontró que una de sus vecinas tenía una fuga de gas. Abrió la puerta y descubrió a una hermosa joven cometiendo suicidio. Llamó de inmediato al doctor y la subió a su departamento; por instrucciones del doctor cuidó de ella y trató de levantarle el ánimo.

La mujer resultó ser una bella bailarina con pocas ganas de vivir, y bajo el efecto de la histeria se provoca la inmovilidad en sus piernas. Al momento de darle consejos de vida a la bailarina, las recibe inconscientemente él mismo, pues aunque él nunca trató de suicidarse, admite que también su vida se ha visto apagada desde que no puede hacer reír a su público.

Sorpresivamente recibe la carta de una compañía que lo admite pero con un papel muy pequeño. Calvero, para no tener más problemas con las compañías y para evitar que su público lo reconozca se cambia el nombre; pero fracasa de nuevo y lo lleva a la ruina y al alcoholismo.

La bailarina, completamente recuperada, regresa a trabajar y, enamorada de su salvador, lo ayuda a conseguir algunos papeles dentro de su propia compañía.

Es interesante cómo el personaje de la bailarina va creciendo a lo largo de la historia y en directa proporción el payaso se va desvaneciendo. Es cómo si de alguna forma absorbiera sus energías. Ella se vuelve primera bailarina y él un payaso mediocre con un nombre inventado.

Terry, como llaman a la joven, se enamora perdidamente de la tristeza y el desconcierto de Calvero, al grado de pedirle matrimonio. Él no soporta más el ver como se desintegra en los brazos de una mujer que crece a pasos agigantados. La deja y se dedica a hacer espectáculos callejeros. Al parecer se siente más relajado y hasta crea nuevos chistes; deja de tomar y se le puede ver más contento.

Más, como todo destino cíclico se vuelve a encontrar con Terry, quien le ayuda de nuevo y hasta le consigue un pequeño homenaje con unos letreros señalando al público en que momento deben reír; pero al final no fueron necesarios. Es importante mencionar que la salud de nuestro payaso hasta este punto está ya muy deteriorada, un trago más y podría ocasionarle un paro cardíaco.


Él lo sabe, pero su acto es lo más importante, podría acabarlo por completo o devolverle su dignidad. Sería tonto mencionar la decisión de nuestro payaso: es fácil adivinar que decidió beber para ser más cómico en su última oportunidad y eso le trajo gravísimas consecuencias.

Calvero es el ícono del artista por excelencia, vive para y por su arte, sin él no tiene ningún fundamento su existencia. Pero los años no pasan en balde y el cuerpo se acaba, te vuelves más conciente de los problemas cotidianos, la seriedad te alcanza y la soledad se reciente. La peor mezcla para un artista cuya vida es hacer reír a los demás.

La muerte de Calvero es la más deseada por aquellos que viven en el escenario. Murió después de su mejor actuación y con un público que lloraba de tanta risa e ingenio. El sacrificio valió la pena.

1 comentario:

  1. Trágico e interesante a la vez, cómo puede ser que a veces dediquemos tanto a las artes que amamos, que nos olvidamos de vivir más cosas. Un enfoque que me gusta observar en los actores o talentos descubiertos es el de armar sus empresas, producir y proponer cosas nuevas (o invertir en algún negocio interesante), porque la vida y el talento se acaban o pueden variar con nuestras etapas de vida, pero eso no debe ser causa de un destino incierto y deprimente para grandes personalidades.

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