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domingo, 27 de julio de 2008

Joaquín Salvador Lavado (Quino)

Es una historieta argentina creada por Joaquín Salvador Lavado (Quino) en 1964, cuyo personaje principal es una niña de clase media argentina con una actitud comprometida ante el mundo, preocupada por la humanidad y la paz mundial, que se rebela contra la manera en que es el mundo, apareció en tiras cómicas en diarios argentinos de 1964 a 1973, y fue también muy popular en Latinoamérica en general, España, Italia, Francia y otros países europeos. Sin mencionar que Mafalda ha sido traducida a más de treinta idiomas.

La creación de Mafalda inició como una casualidad y sin que Quino se lo propusiera: "En realidad Mafalda iba a ser una historieta para promocionar una nueva línea de electrodomésticos llamada Mansfield. La agencia Agnes Publicidad le encargó el trabajo a Miguel Brascó, pero como él tenía otros compromisos, me lo pasó a mí. Esto fue en 1963. Pero la campaña nunca se hizo y las ocho tiras que dibujé quedaron guardadas en un cajón. Hasta que al año siguiente Julián Delgado, secretario de redacción de "Primera Plana", me pidió una historieta. Entonces rescaté esas tiras y bueno, ahí empezó todo." Así, cuando no estaba todavía definida la historieta, fueron publicadas tres tiras sueltas de la familia. No sospechaba Quino, que las reflexiones que hacía Mafalda serían tiempo después traducidas a 26 idiomas. De esta forma, Mafalda se convirtió en un estandarte de lucha por la igualdad social (en tiempos en que la liberación femenina aún estaba iniciando).


Mafalda año tras año siguió manteniendo la misma dosis de genialidad, y sobre todo, de actualidad. Luego de publicarse en la revista Primera Plana, pasó a l diario El Mundo desde el día 15 de Marzo de 1965. Posteriormente este diario cerró el 22 de diciembre de 1967. Tiempo después fueron republicanos en diversos diarios del interior del país. Durante unos seis meses no hubo tiras nuevas. Por ese entonces Quino realizaba una página de humor en el semanario Siete Días Ilustrados y la publicación decide reemplazarla incorporando a Mafalda, que aparece el 2 de junio de 1968.

Para cuando la tira se reanuda en Siete Días, ya había nacido Guille, el hermanito de Mafalda. Se publicaban cuatro tiras por semana, además Quino hacia un dibujo a modo de encabezado para completar la diagramación de la página, poniendo a los personajes en distintas situaciones.


Desde el momento de su publicación, Mafalda se ganó la fama de ser un registro minucioso de la clase media argentina de los años ’60 y de los episodios que resaltaban en el escenario mundial para el momento. Precisamente uno de los juguetes preferidos de Mafalda era un globo terráqueo, al que cuidaba y protegía como un enfermo, de esta manera lo abrigaba y hasta intentó mejorarlo con las cremas de belleza de se madre.





En la historieta se mencionaron eventos importantes como la guerra de Vietnam, la carrera espacial, el movimiento tercermundista, el asesinato de Kennedy, los derechos humanos, el sexo, la represión, el psicoanálisis, el feminismo y la religión, entre otros muchos. Y así fue como la historieta pasó de lo social a lo psicológico. Mafalda se convirtió en el personaje de historieta que más significa hoy para los argentinos.

El nombre de “Mafalda” surgió de la versión cinematográfica de la novela Dar la cara, de David Viñas. En una escena de esa película aparece un bebé dentro de un moisés que se llama así, y Quino adoptó el nombre, ya que le pareció alegre.







Las historietas de Mafalda fueron guiños de los estereotipos de Argentina y del mundo en el momento, retratando diferentes aspectos de género humano. Con el paso del tiempo, se convirtió en un objeto de culto, no sólo en su país natal, sino en muchos países alrededor del mundo.

El 25 de junio de 1973 apareció la última tira de Mafalda. Los cuadritos finales de la historieta fueron publicados en el semanario de Siete Días. Sin embargo, numerosas publicaciones se siguen reproduciendo. Los temas de abusos de poder, injusticias sociales, autoritarismo y demás, siguen siendo vigentes.



Para la despedida, el 18 de junio de 1973, la chismosa Susanita contaba al lector: "Ustedes no digan nada que yo les dije, pero parece que por el preciso y exacto lapso de un tiempito los lectores que estén hartos de nosotros van a poder gozar de nuestra grata ausencia dentro de muy poco". Y así, una semana después apareció una tira final que no tenía cuadros, sólo aparecía Mafalda y su pandilla, a excepción de Susanita. En esa tira final, Mafalda dijo: “Dice el director que bueno, que a partir de hoy podemos darle un descanso a los lectores, pero que si alguno de nosotros se mudare, trasladare y/o apareciere en otra revista y/o diario, él a patadas nos agarrare."
También ese día salió publicado el que podría ser el testamento intelectual de Mafalda: dormida, sonriente, y soñando con que el mundo está cubierto por una manifestación. En el sueño, se le aparecía Susanita para decirle: Tarada, ¿tenés pesadillas y encima te reís?

La razón fue que a Quino le costaba mucho trabajo no repetir cada entrega. Así que por respeto a los lectores y a sus personajes, decidió no seguir. Sin embargo, el personaje sigue tan vigente como entonces.





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