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jueves, 8 de enero de 2009

El arte como un fenómeno social

No podríamos otorgar exactamente una definición de arte, puesto que es una noción abstracta que va ligado al concepto de cada ser humano, de su obra y de la naturaleza. Depende de cómo ve la sociedad el mundo en su época, y aún así, el arte es atemporal, porque el observador de la obra de arte la interpreta según su sistema de valores actual.

Pero si vemos al arte desde una perspectiva social, en el sentido que sólo se concibe en función de la vida de las sociedades humanas, podría definírsele comoun “fenómeno social de intuición creadora que se concreta en la obra del artista con el fin de suscitar en el hombre y en la sociedad, emociones estéticas, sentimientos de admiración y sublimaciones colectivas”.[1]

Sin embargo, aún cuando el artista se rige a través de un método y una serie de reglas, el resultado, que es el objeto de arte, tiene el propósito de romper todas las barreras posibles con tal de producir esas emociones, sentimientos y sublimaciones colectivas. Hablo de esa habilidad que tiene el artista para transformar la materia o sustancia en una forma “esencial y bella”.

Esa habilidad se maneja en el arte como una “intuición creadora”, pero no la intuición que se puede presentar en los diversos actos de la vida del hombre que tiende a crear algo nuevo, algo diferente; sino como lo menciona Kant: esa capacidad universal de tener representación “sin presencia del objeto”. Es decir, saber manejar la intuición con el fin de entregar un conocimiento sensible, un conocimiento producido por la imaginación.

Una forma más sencilla de diferenciar la intuición que tiene toda persona (dígase un descubrimiento científico, una máquina, una ley o un pensamiento) de una intuición creadora, se encuentra únicamente en los fines, pues mientras en la industria y en la ciencia la finalidad es utilitaria, en el arte revela un puro desinterés. Desde el punto de vista del utilitarismo, no hay nada menos útil o más inútil que el arte. “El artista sólo desea producir emociones estéticas”.[2]

Inclusive, se ha dicho que el fin del arte es el arte mismo, pero no lo es del todo. El arte es una manera de comunicación humana y como tal tiene un propósito y un fin. Tan sencillo como que el artista que crea una obra artística, quiere decir con ella algo a la sociedad en que vive. Y es en este espacio (Blog) donde no sólo enfatizaré el hecho de que en realidad el arte es un lenguaje, como así lo afirma León Tolstoi; sino que también pretendo descubrir el hilo negro que nos llevará a entender la importancia del arte dentro de la “polis”, pero sobre todo, la influencia que ejerce éste en la composición de una sociedad.

Cierto es que el arte es producto de la actividad espiritual del hombre. Pero por otro lado, como lo indica el Marxismo, el arte como una forma específica de conciencia social y de actividad humana, es un reflejo de la realidad a través de imágenes artísticas.

Y estas imágenes artísticas nos lleva a la sublimación colectiva. Entendida como la unificación, emotividad y exaltación de la conciencia social que se produce en determinadas circunstancias de la vida de los pueblos, logrando que se vea reflejado en las idealizaciones, sentimientos, ideas, maneras, costumbres, actitudes; en una palabra, la cultura propia de un grupo humano en el que cada uno de sus integrantes se identifica y se ama.[3]

De este modo se obtiene la relación que existe entre la sociedad y el artista y por consiguiente, determinar la influencia, que a su vez, el arte como síntesis de artista y sociedad, ejerce sobre ésta.

Pero esa razón, ha dicho Sauerman que: “crear arte y gozar del arte, equivale a una integración de la sociedad en la conciencia.”
[1] Mendieta y Núñez, Lucio. Sociología del arte. México, UNAM, 1979.
[2] Id, pag. 2
[3] Id, pag. 3
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1 comentario:

  1. Me interesa saber a quien se refiere cuando menciona a Sauerman. quisiera utilizar la cita. GRacias.

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